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Dos Hermanas
domingo, 20 de octubre de 2019.

Enriquecernos con su pobreza

(Mc. 5, 21-43) 

Puede parecer que sólo el rico puede enriquecer a quien a él se acerca. Que sólo el sabio puede enseñarnos; que sólo el bueno puede hacernos virtuosos. “Quien a buen árbol se arrima…” decía el refrán. Puede parecer, pero no lo es.

¿Y si te lo preguntan?

(Lucas 3, 15-22)Imagínate que te preguntan quién es, o quién fue, Jesucristo. Imagínate que te lo pregunta alguien que nunca ha sabido nada de él, un inmigrante africano, asiático o de la Europa más secularizada. ¿Qué le dirías?
No. No sigas leyendo este comentario. ¿Qué le dirías?

¿Quién es más?

 Juan 14, 23-29

Nuestra forma de contemplar y valorar a las personas tiene un pecado original que pesa irremisiblemente sobre nosotros. Valoramos a los demás, y a nosotros mismos, por la capacidad de superar a los otros en inteligencia, en capacidad económica, en brillantez social, en acumulación de bienes o de diversiones. No valoramos si compararnos con los demás nos encontramos superiores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. 

Actualidad de Zaqueo

(Lucas 19,1-10) 

La historia de Zaqueo es de enorme actualidad en nuestros días. Era este individuo un recaudador de impuestos enriquecido; colaboracionista, por tanto, con el ejército invasor de los romanos; que no se conformaba con vivir del sufrimiento de su propio pueblo, sino que además robaba impunemente a los más débiles, a los que menos defensa tenían. Así lo reconoció el mismo.

Una palabra

(Juan 11) UNA PALABRA puede cambiar la vida; o no. La palabra de un juez: “condenados”, puede romper una trama de tráfico o corrupción que llevaba año tras año, década tras década, alimentándose fraudulentamente de la sangre de los más pobres. Pero sólo esa palabra no reconstruye nada, no rehace nada de lo que se destruyó.
Muchas palabras se necesitan para ir tejiendo la vida. Muchas palabras, muchas miradas; muchas palabras de corrección suave, muchas de ánimo y de aliento, muchas de aprobación y afecto.

¿Quién me mandaría a mí?

(Juan 10,27-30) LA FE CRISTIANA es, por esencia, misionera, expansiva, católica, universal. Las otras formas de entender y vivir la fe en...

La profundidad de lo cotidiano

(Juan 1, 29-34) LOS ACONTECIMIENTOS cotidianos en los que nos desenvolvemos todos los días tienen una profundidad de la que sólo a veces nos damos cuenta.

Un buen vino

(Juan 2, 1-12)

Por amor a mi pueblo, no descansaré –dice el Señor. Por amor a todos y cada uno de los hombres, mujeres y niños no dejaré de poner en vuestro corazón la llama de la que surge el incendio de la verdadera justicia. Por amor a todos los que sufren no dejaré de llamar a la puerta de tu intimidad para convertir tu existencia en un hogar y ponerte al servicio de los más pobres.

La gloria de Dios es la vida del hombre

(Juan 13,31-35) No sé La gloria de Dios es la vida del hombre, que el pobre tenga vida. La gloria de la persona es acoger la vida plena de Dios.

El fin del mal

Lucas 21, 5-19 Nuestra conciencia de personas nunca se conforma con el mal que nos rodea. Nos sublevamos ante la injusticia de un joven asesinado...
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