28.8 C
Dos Hermanas
jueves, 18 de julio de 2019.

Inquietud de conciencia

(Lucas 3,1-6) - PADRE, quiero confesarme. ¿Podría ahora?

- Claro, Juan. Pero dime, ¿por qué quieres confesarte?

- Es que quiero tranquilizar mi conciencia…

Coherencia personal

(Juan 2,13-21) - LA VERDAD es que me sorprendí mucho cuando me entere que ibas a bautizarte, ahora, ya de mayor. Tú no eres “capillita” y siempre has sido de izquierdas. ¿A qué viene ahora hacerte “cristianito”?

Vida consciente

Lucas 24, 36-48CORRÍAN los siglos XVIII y XIX cuando ciencia y fe parecían contradecirse y oponerse irremisiblemente. En el siglo XX eso cambió; es verdad que de vez en cuando algún divulgador de la ciencia, poco ilustrado o poco sincero, se sigue empeñando en que eso sea así. Pero el último gran filósofo de la ciencia, Thomas Kuhn, al analizar la historia de la ciencia descubrió que para la comprobación de una teoría científica innovadora e importante hacía falta la fe de toda una comunidad de científicos, dispuestos a sacrificar su vida en ese empeño. 

Hasta cuándo?

(Lucas 13,1-9)¿Hasta cuándo estaréis entretenidos estúpidamente en vuestras contiendas de pacotilla, haciéndoos daño unos a otros, mientras tantos hermanos vuestros necesitan vuestro tiempo, vuestra creatividad y vuestro corazón?

Afrontando la vida

(Mateo 25, 14-30) TIENES una vida en la que puedes desarrollar todo el potencial que tienes dentro; si no lo haces, lo pierdes para siempre; nuestra realidad es así, y no nos la podemos inventar.

La torre de la confusión

(Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

Estar en la gloria

(Lucas 9, 28-36) Mi idea de lo que es “estar en la gloria” ha cambiado mucho a lo largo de los años. Durante algún tiempo estar en la gloria consistía en no hacer nada matando el tiempo delante del televisor, echando largas jornadas de trabajo televisivo que me quitaban la salud y el sueño. No comento cómo y porqué me desengañé.

¿Solo o acompañado?

(Mateo 4, 12-23) “Si quieres  ir rápido, ve solo; Si quieres llegar lejos, ve con compañero”. Escuchaba el otro día este proverbio africano y me impresionaba la verdad que propone. Uno sólo puede cambiar sus propias ideas y su forma de actuar en la vida mucho más rápido, pero pronto se cansa. Compartir con los demás lo que pensamos, aprender unos de otros, decidir juntos que es lo mejor, sobrellevar la incoherencia de los demás, y no sólo la propia, es más lento y trabajoso, hace más penoso y laborioso cuialquier proyecto de transformación social; pero le da una gran consistencia a esa inquietud, a ese trabajo.

 

¿Qué necesitamos?

(Lucas 17, 11-19)  Al propio Jesucristo le pasó. Vinieron diez leprosos a pedirle ayuda, y él sabía que la ayuda que necesitaban no era sólo la curación de su enfermedad. Sanos y desgraciados los había, entonces como ahora, muchos. Él quería ofrecerles participar del Reino. Vivir en la confianza de Dios, desde la solidaridad con los demás, abiertos a un futuro nuevo. 

¿Quién es más?

 Juan 14, 23-29

Nuestra forma de contemplar y valorar a las personas tiene un pecado original que pesa irremisiblemente sobre nosotros. Valoramos a los demás, y a nosotros mismos, por la capacidad de superar a los otros en inteligencia, en capacidad económica, en brillantez social, en acumulación de bienes o de diversiones. No valoramos si compararnos con los demás nos encontramos superiores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. 

Publicidad

Síguenos

7,644FansMe gusta
0SeguidoresSeguir
0SeguidoresSeguir
147suscriptoresSuscribirte

Lo más leído