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Dos Hermanas
viernes, 19 de julio de 2019.

Triunfadores

TRIUNFADORES de cartera repleta y corazón vacío.

En las economías emergentes menudean las oportunidades de “dar el pelotazo”. ¿Recuerdan ustedes la expresión? Una de las palabras más de moda entre los chinos es triunfar. Triunfar es pasar de la pobreza y la precariedad de tus padres a tener un piso de 250 metros cuadrados en una urbanización con vigilancia privada, trabajo de jefe en oficina con aire acondicionado, coche europeo de alta gama y vacaciones comprando todo lo que sea lo suficientemente caro. Nosotros lo sabemos de sobra, detrás de un triunfador así suele haber un corrupto, y cientos de miles de víctimas empobrecidas por el lucro de unos pocos.

Los regalos

(Mateo 2,1-12) Narra el evangelio de Mateo que unos sabios de tierras lejanas llegaron a Belén para adorar a un niño glorioso que había nacido. Su estrella los guió. No nos dice si eran tres o más. Tampoco nos dice sus nombres. El evangelio apócrifo de Tomás nos apunta  sus nombres propios: Melchor, Gaspar y Baltasar. La tradición posterior hizo de aquellos sabios, reyes; a uno de ellos europeo, a otro oriental y al último africano. Pero lo que sí nos narra con todo detalle el evangelio de Mateo son los regalos que le ofrecieron al Niño: oro, incienso y mirra.

Una boda con complicaciones

UN REY celebra la boda de su hijo, y cursa invitaciones a los gobernadores de las provincias de su reino. Pero, seguramente por devaneos...

De buenas intenciones…

(Mateo 2, 21-27) “De buenas intenciones están las sepulturas llenas”, dice el viejo refrán, y no le falta verdad. Yo, últimamente, lo estoy viendo en las parejas jóvenes que se casan, o comienzan a convivir, llenas de ilusión y de buenos propósitos, y que, al cabo de unos años, o unos meses, no se reconocen en la relación que iniciaron y deseaban. Y es que, o se adquieren unas rutinas que preserven adecuadamente la vida, o sin que nos demos cuenta vamos destruyendo lo que más queremos. En la convivencia matrimonial y en la educación de los hijos se necesitan rutinas que aseguren el encuentro, el diálogo, el respeto, la comprensión y hasta la sorpresa. 

Dejarse encontrar

(Juan 20,19-29) PENSAMOS QUE tenemos que buscar a Dios, y nos equivocamos. Pensamos que tenemos que encontrar a Cristo, y erramos en nuestra manera de afrontar nuestra fe y nuestra vida. Pensamos que nuestro esfuerzo es el que nos abre el camino de la vida, y solo cuando, cansados, nos abandonamos estamos en situación de ser encontrados.

Sociedad civil

(Mateo 22, 15-22) La comprensión que Jesús de Nazaret tiene de la sociedad es profundamente realista, liberadora y actual. Sus parábolas nos muestran una mirada penetrante y crítica a los problemas que golpeaban a los más pobres e indefensos, y una gran libertad para señalar a quienes les hacían sufrir.

La ambigüedad de todo signo

(Jn 6,1-15) 

Todo lo que uno hace puede ser malinterpretado, es la condena constante del ser humano. Que manifiestas un gesto de cariño..., puede que entiendan que puedes sobrepasarte, que eres un entrometido; que manifiestas respeto ante la vida y la intimidad del otro y dejas espacio para que se construya en libertad..., puede que entiendan que te despreocupas y que no tienes interés personal verdadero en su vida.

¿Adorno?

(Marcos 9,1-9) Es verdad, que se puede ayudar a los demás sin necesidad de ser cristiano. En eso que dices tienes razón. También es verdad que hay muchas formas de creer en Dios, incluso creer que hay “otra vida”; y que, para tener el consuelo de que la vida de nuestros difuntos no se pierde en la nada, no hay que comulgar con todo lo que dice la Iglesia. Sí; sí; es verdad que la persona de Jesús es fuente de inspiración para muchos, como otros grandes hombres de la historia… Todo eso es verdad. Pero mi gran dificultad para creer en Cristo no está en nada de eso que me dices.

La decisión

(Marcos 1,12-15) DESPUES de dos años preparándome para el bautismo, cuando faltan sólo unos días para la Vigilia Pascual en la que me consagraré como cristiano, me decís que me lo piense de nuevo; que vuelva a meditar seriamente si estoy preparado para bautizarme…

Una sed sin nombre

(Marcos 10,17-30) Cuando tenemos sed de agua, buscamos dónde beber. Cuando sentimos hambre de alimentos, buscamos qué comer. Incluso cuando sentimos la...
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