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Dos Hermanas
viernes, 22 de marzo de 2019.

Espíritu joven

(Jn. 15, 26-27; 16, 12-15) 

¿Quién no ha sentido de joven el fuego invisible del amor que nos hacía caer en los más locos comportamientos sólo para acercarnos a la niña que nos gustaba? ¿Cómo seguir sentado en casa frente al televisor si sabíamos que ella salía?, ¿cómo seguir con nuestro grupo de amigos cuando la habíamos visto pasar hacia otro lado? El Espíritu de Dios es fuego de juventud.

Conmigo lo hicisteis

(Mateo 25,31-46) Os estoy contando la última noche que Jesús dedicó a enseñarnos los misterios del Reino, y a cada palabra que digo siento que no puedo transmitir la profundidad de todo lo que nos decía. Después los acontecimientos se precipitaron, la preparación de la pascua, su arresto… ya sabéis. Lo que no os podéis imaginar es cuál fue su última enseñanza aquella noche.

Getsemaní según Juan

(Juan 18, 1-14)

Estamos acostumbrados a imaginarnos a Jesucristo en el Huerto de los olivos sufriendo tristeza y angustia, y, probablemente, así fue. Pero san Juan en su evangelio nos da una imagen distinta. San Juan no nos narra la angustia del hombre, sino la fortaleza humilde y la grandeza generosa del Dios encarnado.

Radicalización

TODOS RECORDAMOS el mandamiento principal de la ley de Dios, tal y como lo aprendimos en el catecismo: "Amarás a Dios sobre todas las...

Soledad creadora

(Lc 3, 1-6) ¿Por qué me has traído, Señor, a este desierto, donde ni los lagartos encuentran un sitio donde vivir? ¿Por qué me pides que me aleje del ruido, y de la rutina, y de mis quehaceres cotidianos, si en este silencio sólo escucho mis propios pensamientos, como siempre circulares, obsesivos, inmaduros, sin norte ni principio, sin nada nuevo que ofrecerle a mi vida?

Corazones heridos

MUCHAS VECES no es que seamos malos, respiramos por la herida. Y cuando respiramos por nuestras heridas, y cuando más viejas más poder tienen...

Serena dignidad

(Lucas 17,5-10) Andamos algunas veces que nos faltan las fuerzas. Todo se nos hace un cerro, todo lo vemos como sembrar en el desierto. Nos llenamos de razones para no poner ilusión en lo que hacemos, para dejar de hacer bien lo que tenemos que hacer… Quizás estés cansado. Tómate un respiro: un rato largo de paseo, una onza de chocolate, un té tranquilo… Si no se te pasa, algo más hay que mero cansancio. La esperanza brota del amor y la fe, el cansancio hondo y estéril que llamamos desesperanza nace del orgullo y la desconfianza.

Nuestra mayor riqueza

(Mateo 3,13-17) UNA DE LAS mayores potencialidades que tiene la cultura de nuestros pueblos es su raíz cristiana. Ya está acabando el tiempo de la Navidad y en este tiempo hemos tenido en el centro de nuestros hogares a una familia pobre, desplazada por decisiones administrativas del emperador de turno; a unos trabajadores pobres y marginados, los pastores, que con derroche de sensibilidad y generosidad atendían al Niño del Pesebre; y en pocas horas celebraremos cómo unos extranjeros, expertos en investigar las estrellas, van a ofrecerle, también al Niño, regalos y sus propias vidas.

El signo de la tenacidad

(Juan 21,1-19) NUESTRA VIDA personal nos demuestra una y mil veces que lo mejor de nuestra vida no procede de nosotros mismos, que somos capaces de lo peor en cuanto nos despistamos. Siempre la bondad y la belleza, el amor y la gracia vienen a nuestra existencia como un don, como un regalo. Pero, ciertamente, hay que estar donde hay que estar para recibirlas. Las oportunidades sólo son tales para quienes están abiertos a acogerlas y para quienes se mantienen firmes cuando todo se pone en contra.

Irrenunciable soledad

(Marcos 9,37-42) Huimos de ella como podemos. Ponemos la tele para no verla; oímos la radio y no la escuchamos; salimos y entramos en mil cosas queriendo alejarla de nosotros y siempre, siempre, nos acompaña.

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