natación para reconciliar a las personas refugiadas
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La Asociación Espacios Berakah, a través de la Casa de Acogida Jana, en Dos Hermanas, vuelve a apostar este año por el Proyecto Agua. Clases de natación para reconciliar a las personas refugiadas con el agua. Esta iniciativa ofrece a estas personas, en fase de acogimiento en el municipio nazareno, la posibilidad de recibir clases en la piscina cubierta del Complejo Deportivo Ramón y Cajal.

Según explica Rocío Alfaro, responsable del Proyecto Jana, esta iniciativa surge a través del “colectivo de profesionales de la emergencia ProemAID, que realizan estos talleres todos los veranos en Lesbos con muy buenos resultados”. Se propuso si era posible hacerlo en Dos Hermanas y ya se puso en marcha el pasado 2019, pero “este año se ha ampliado en el tiempo, entre los meses de enero y junio”.

Las clases se imparten los martes, una hora por la mañana, “gracias a las facilidades dadas por la Delegación de Deportes cuando se le presentó el proyecto”, explica Rocío. Encargándose ProemAID de las clases, los monitores y el seguro, mientras que Espacios Berakah se hace cargo de las equipaciones. A estas clases acuden semanalmente unas ocho personas de la Casa de Acogida Jana. Sumándose tres más de la Asociación Abrázame de Sevilla.

Buenos resultados

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Gracias a la presencia de entre dos y tres monitores por sesión “se da confianza al alumnado, que pasa de ir agarrado del bordillo a tirarse al agua cuando coge confianza”. Asegurando que no “ha habido rechazo hasta la fecha”. Con estas clases de natación para reconciliar a las personas refugiadas con el agua.

Rocío Alfaro, por ello, quiere poner en valor el trabajo que realiza ProemAID, “con pocos recursos”, ya que se consiguen “buenos beneficios terapéuticos y emocionales con el taller”.

Una acogida más familiar

La Casa de Acogida Jana se puso en marcha en el año 2018 como un espacio en el que dar una acogida más familiar a las personas refugiadas que llegan a España. Lo hace a través de los convenios con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y Cáritas. La casa cuenta con un máximo de 15 plazas para la primera fase o fase cero de esas personas, que se encuentran en petición de asilo en su proceso migratorio.

Además de estas clases de natación para reconciliar a las personas refugiadas con el agua, en la Casa Jana se ofrece una atención integral, con clases de español, cocina y de aprendizaje de las tareas de la casa. También practican deporte con clubes locales, como la PD Rociera y el C.D. Dr. Fleming y llevan a cabo actividades de integración con otros colectivos, como el Colegio Antonio Gala y el Proyecto de Formación Profesional ERGOS.

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