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Antes de adentrarnos en el devenir histórico de esta emblemática plaza de nuestra ciudad, convendría aclarar que en su origen la plaza abarcaba únicamente el espacio existente entre la desembocadura de las calles Nuestra Señora de Valme y del Canónigo y la de la avenida de Sevilla. Esa es la histórica plaza del Arenal y lo que hoy conocemos con ese nombre, no era sino una extensa parcela, adquirida por la Compañía de Ferrocarriles Andaluces a mediados del siglo XIX, y convertida en estación y explanada sin urbanizar donde se depositaban gran cantidad de arenas tras las intensas lluvias.

Hecha la aclaración, debemos apuntar que es muy difícil saber en qué momento exacto se formó esta plaza, que pronto se convertiría, por su situación, en la puerta de acceso de nuestro pueblo por el norte. En ella se enclavaba la histórica hacienda de San Antonio, que en un principio fue propiedad de la Casa de la Misericordia de Sevilla, destacada institución benéfica con innumerables propiedades en la capital y en varios municipios de la provincia. Una hacienda que, dicho sea de paso, merece un estudio aparte. También destacaba la posada de Carrillo, situada en el inicio de la calle Real de Sevilla, en el lugar que ocupa la casa cuyos lados dan tanto a esa vía como a la calle del Canónigo.

La plaza del Arenal pasó sin pena ni gloria por la Historia de nuestra localidad (incluso careció de nombre e, incluso, de vecindario) hasta que a principios del siglo XX se procedió a la urbanización de la citada explanada de la estación. Aquello tuvo lugar en 1911, a instancias del alcalde Federico Caro, como es bien conocido. A partir de entonces, se comenzó a instalar en ese espacio las casetas de la velada de Santa Ana, se construyó un tablado o kiosco de la música (celebrándose conciertos en el verano), se colocaron puestos de agua y otras bebidas, y en numerosas ocasiones se daban sesiones del cinematógrafo, como ocurrió en 1913.

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La construcción de la nueva estación neomudéjar en 1917, y la reforma de la década de 1916 y 1940 (cuando se construye el mítico tablado de la música), dieron mayor relevancia a este espacio, convirtiéndose en el principal escenario de las fiestas patronales en el mes de julio.
No podemos olvidar los negocios que existían allí en los años centrales del siglo XX, como los bares Fifa y Belindo, o la fábrica de Martel (en la antes mencionada hacienda de San Antonio). También debemos recordar la ceremonia de la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de Valme, en junio de 1973, que tuvo lugar en este emblemático lugar.

En 2001, se aprobó el proyecto de remodelación de la plaza del Arenal, procediéndose a su ejecución en los dos años siguientes, siendo inaugurada en 2003. A esta remodelación debemos el aspecto que hoy en día presenta la plaza.

¿Qué nombres tuvo?

Este espacio en el que desembocan numerosas calles de la localidad fue conocido durante décadas con el genérico nombre de Arenal, debido a la gran cantidad de arenas que los torrentes de aguas llovedizas dejaban allí. No será hasta finales del siglo XIX, cuando se haga oficial aquella denominación, que mantendrá hasta que, en mayo de 1906 y con motivo de la boda del rey de España, se decide bautizarla con el nombre de Alfonso XIII. Muy poco después, en 1911, se inauguró el paseo de Federico Caro, en la explanada de la estación. Plaza y paseo tendrían, pues, denominaciones oficiales distintas, y así se mantendrá hasta hace unas décadas. Proclamada la II República, la plaza de Alfonso XIII pasó a denominarse de la República, hasta que en 1937 el consistorio decidió cambiar nuevamente el nomenclátor, y pasó a llamarse José Calvo Sotelo, en honor del político gallego asesinado en julio de 1936. Con tal nombre estuvo hasta que en diciembre de 1979 recobró su primitivo nombre plaza del Arenal, abarcando bajo tal denominación tanto la plaza como el antiguo paseo de Federico Caro.

SABÍAS QUÉ… Para conducir las aguas llovedizas que llegaban desde las calles aledañas, se abrió a finales del siglo XIX en esta zona del Arenal una larga gavia que, iniciándose en la actual calle Nuestra Señora del Carmen, se adentraba por la actual plaza del Arenal, bordeándola y llegando al antiguo paso a nivel de la Moneda. Para salvar la gavia, se construyeron dos pequeños “puentes” de madera.

plaza del arenal
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