1917
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El debut como director de cine de Sam Mendes, que en aquellos momentos era ya un muy afamado director teatral, fue la fantástica American beauty, en 1999, película que acabaría llevándose cinco Oscar, entre ellos los de mejor película y mejor dirección. Tras ella, seis películas más (alguna magnífica, otras no tanto), hasta esta obra magna que es 1917, con la que tiene probabilidades de repetir este año el mismo éxito en los premios más famosos del planeta, gracias a sus diez nominaciones.

Mendes ha creado una película que, más allá del prodigio técnico que significa el contar una historia en un plano secuencia (evidentemente falseado, de hecho hay al menos un par de cortes más que evidentes) de dos horas, supone una experiencia inmersiva, una experiencia cinematográfica de primer nivel en la que consigue el logro de, sin cortar la toma, cambiar de escenario, modificar el ritmo de la trama, moverse entre géneros… 1917 es una auténtica joya del cine bélico en la que lo que menos importa es la guerra en sí.

Cuando la entonces conocida como Gran Guerra se encuentra en su momento más duro, el ejército alemán se retira de la primera línea. Todo es, en realidad, una estratagema para pillar por sorpresa al ejército británico. Por ello, el Alto Mando inglés envía a dos soldados, Schofield y Blake, para avisar a la primera línea de su ejército, que desconoce la trampa porque los germanos han cortado las comunicaciones en su huida. Para ello, deben atravesar territorio enemigo, ignorando quiénes y dónde se esconden, para entregar el mensaje que evite la masacre de cientos de soldados, entre ellos el propio hermano de Blake.

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Reino Unido-Estados Unidos, 2019 (119′)
Dirección: Sam Mendes.
Producción: Pippa Harris, Callum McDougall, Sam Mendes, Brian Oliver, Jayne-Ann Tenggren.
Guión: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns.
Fotografía: Roger Deakins.
Música: Thomas Newman.
Montaje: Lee Smith.
Intérpretes: Dean-Charles Chapman (Cabo Blake), George MacKay (Cabo Schofield), Daniel Mays (Sargento Sanders), Colin Firth (General Erinmore), Pip Carter (Teniente Carter), Andy Apollo (Sargento Miller), Paul Tinto (Suboficial Baker), Billy Postlethwaite (Suboficial Harvey), Mark Strong (Capitán Smith), Claire Duburcq (Lauri), Benedict Cumberbatch (Coronel Mackenzie).

Las elipsis en 1917 están creadas de modo sublime. Apenas se perciben, por el magnífico tratamiento del tiempo de Mendes (en las dos horas de la película transcurre un día completo). A pesar de que la cámara no abandona en ningún momento a los protagonistas, a los que vemos sufrir los estragos de una guerra (en el paseo por el campo de batalla podemos sentir el hedor de los cadáveres, el fango en nuestros pies, la tensión por el miedo), el tiempo pasa sin que te des cuenta, y llega la noche. Es entonces cuando vivimos una de las escenas más emotivas, si no la que más, de la cinta: la del encuentro con la joven francesa escondida con un bebé, y que ayuda a transmitir el verdadero mensaje de la cinta, el del sinsentido de la guerra, el antibelicismo, la fragilidad humana y la generosidad en los momentos de mayor necesidad.

1917 funciona en todos sus aspectos. Sobre todo en su aspecto técnico, con un trabajo sublime de Roger Deakins en la cámara, con la magnífica banda sonora de Thomas Newman, con una puesta en escena en la que sentimos el barro, la sangre, las balas… En el apartado actoral, los dos jóvenes actores mantienen el tipo rodeados de pesos pesados del cine británico (Firth, Strong, Cumberbatch…)

Mendes nos regala una obra fastuosa, todo un logro inmersivo en el que consigue que vivamos en nuestra propia piel las alambradas que se clavan en la mano, el olor de los muertos, las aguas heladas que nos arrastran, las ratas y que se nos encoja el estómago y el corazón en los momentos duros que toda guerra acarrea. 1917 es una obra inmensa. Todo gracias, o a pesar de, el aparato visual que supone el haberla rodado en un (falseado, sí) plano secuencia magnífico.

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