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¿Refugiados? ¿Desplazados? ¿Exiliados? Eufemismos acuñados por burócratas sin escrúpulos. Más bien desgraciados, ignorados, olvidados, repudiados, víctimas en una sociedad ajena a noticias y acontecimientos que le quedan lejos, noticias que llegan a sus oídos impermeables.

Pues sí, son personas, de carne y hueso. Hombres, mujeres, niños, ancianos… Obligados a abandonar sus hogares debido a unos conflictos que no les atañen en origen, pero que sí les toca soportar sus consecuencias.
Conflictos creados por señores de la guerra, gente de personalidad malvada, cruel y despiadada que sólo buscan un fin económico. El dinero, no puede ser otra cosa, no existe otra explicación, qué invento más vil y ponzoñoso para la humanidad.

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FuenteG. Sayah
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