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En 1916, se retomó la idea de realizar la Romería de Valme, y, en muy pocos años, esta fiesta se convirtió en una de las principales de la villa, acudiendo a ella gran número de personas procedentes de Sevilla, Alcalá de Guadaíra, Los Palacios y Utrera. En esta ocasión nos adentraremos en la romería de hace un siglo: la de 1919.

El sábado 18 de octubre se notaba ya “el bullicio precursor de la festividad, y de los pueblos circunvecinos llegaban numerosas personas con ánimo de concurrir a tan solemne acto”, según informó ‘Iturri’, el corresponsal del diario El Fígaro. Ese mismo día llegó a Dos-Hermanas una banda de música, comandada por el maestro Candón, que recorrió algunas de las calles de la villa interpretando diversas piezas.

El domingo, día de la romería, a las seis y media de la mañana, la banda de música volvió a recorrer las principales calles, “tocando alegre diana”, y al momento, comenzó a congregarse el vecindario en la plaza Alfonso XII (actuales Jardines). A las ocho, la imagen de la Virgen de Valme fue colocada en su carreta, decorada aún con el templete neogótico de madera dorada, e inmediatamente se emprendió la marcha hacia Cuartos, “entre los delirantes vivas del gentío que la rodeaba”.

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Continúa su relato el referido corresponsal diciendo que “cuatro guardas a caballo rompieron la marcha. Una pareja del benemérito Instituto dio escolta a Nuestra Señora, y otra pareja de guardas montados cerró la retaguardia. Siguió a continuación el clero parroquial, la Hermandad de la Virgen, cinco carrozas artísticamente engalanadas, una hilera de carruajes, treinta jinetes (algunos con preciosidades a la grupa) y el cortejo de a pie”. También indica que las ventas situadas al pie de la carretera que conducía a Sevilla, estaban engalanadas con “follaje, banderolas y gallardetes”, especialmente las de la Salud y de Salvador.

Romería sin incidentes

Sin incidentes en la romería de hace un siglo, la comitiva llegó al pago de Cuartos a las once y media, y, seguidamente, el hermano mayor, José Sánchez Rubio, colocó en el retablo de la ermita a la Virgen de Valme. Nos cuenta el corresponsal de El Fígaro que tras ese acto “se celebró misa de tres, con sermón, que predicó el elocuente cura párroco de Dos Hermanas (se refiere a Antonio Romero Montes). Terminada la función religiosa, inicióse la característica de toda romería: las ventas y casetas fueron invadidas por los amantes de Baco; los corrillos de damas, damiselas y maritornes rendían culto a Terpsícore y algún que otro cantador de flamenco hacía honor a esta hermosa tierra que le vio nacer”. Asimismo, hay espacio en su crónica para mostrarse de lo más poético al decir que “la típica ciudad del Betis, que a cuatro kilómetros de nosotros se destaca majestuosa entre la fronda de Tablada y de sus incomparables parques, saluda, por conducto de su gigantesca Giralda, al simpático cuadro que a su vista ofrecemos, y la mente soñadora se transporta a lo ideal…”

A las cuatro de la tarde, terminado el rosario, se inició el camino de vuelta. La comitiva llegó a Dos-Hermanas a las ocho de la tarde, procediéndose en el Arenal a la entrega de premios. Terminado ese sencillo acto, “se efectuó el desfile hasta la parroquia, precedidas las carrozas de hachones; y entre los vivas, música y repique de campanas, se disolvió la comitiva en la plaza de Alfonso XII, a las ocho y media de la noche”.

Y, como bien escribió en ese año Muñoz San Román, “al cabo, Nuestra Señora de Valme queda en su camarín de la parroquia. Y los romeros hacen votos de volver al siguiente año, continuando el sutil engarce de la tradición, que es poesía de la Historia y renuevo de la vida”.

Los premios de la romería de 1919

En ese año, en la romería de hace un siglo, se entregaron diversos premios. Este es el relato de Iturri: “en clásica tribuna se instala el Jurado, que adjudica los premios por el orden siguiente: Primero. De 50 pesetas, a la carroza de los Sres. Abaurre. Segundo. Un objeto de arte a Sánchez Mejías (hermano del popular torero) y a su pareja, a caballo. Tercero. Cincuenta pesetas, carreta del Coriano. Cuarto. Veinticinco pesetas al jinete José Deca y su pareja, de Alcalá de Guadaíra. Quinto. Veinticinco pesetas, carroza de operarías de Gómez Claros. Sexto. Veinticinco pesetas a los niños de Francisco Núñez”. Por otra parte, el señor Astolfi ganó el segundo premio de grupas y el tercer premio fue para López Macías.

La foto romera
Esta simpática fotografía, tomada a finales de la década de 1950, se encuentra en la Fototeca de la Biblioteca Municipal, y pertenece a Víctor Díaz López. Muestra a un grupo de niños a los pies del histórico cerro de Cuartos. Al fondo, podemos apreciar la silueta de la ermita de Valme, y, a la derecha, parte del viejo cortijo de Cuartos.

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