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Reanudamos esta actividad mensual con ambivalencia, entre la alegría de reencontrarnos tras el verano y el profundo pesar de nuestra realidad que no cesa y que es el asesinato de mujeres por violencia machista.

En ocasiones, no es fácil estar aquí mes a mes. Nos preguntamos muchas veces ¿Para quién tiene valor mi vida? ¿Por qué tengo que dedicar mi tiempo, mis energías, mis palabras y mis lágrimas para defender un derecho constitucional? ¿Por qué estoy siempre cuestionada al dar mi opinión: en el trabajo, en la familia, con las amistades, en mi proyección pública? ¿Por qué se me cuestiona cuando me violan? ¿Cómo puedo ser cuestionada en mi propia muerte, en mi propio asesinato?

Es cansado… descorazonador… desgarrador… ¡Pero aquí estamos de nuevo! Hemos vivido este verano una grave crisis sanitaria, hemos estado en alerta por el temporal y se le ha dado toda la importancia que tiene a todos los niveles, como tiene que ser.

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¿Alguien se ha parado a pensar en la emergencia en que nos encontramos cuando asesinan varias veces al mes, año tras año a nuestras hermanas mujeres y a sus hijas e hijos? 8 en enero, 3 en febrero, 4 en marzo, 5 en abril, 3 en mayo, 5 en junio, 9 en julio, 3 en agosto…

Y es que estamos en Emergencia Feminista como hemos señalado el pasado 20 de septiembre.

Si no consideras estas cifras como una emergencia es que mi vida no vale para ti.

Cuando mi vida no vale para ti, me llamas feminazi, feminista radical. Sin pararte a pensar, que radical no es una postura en un extremo, radical es llegar a analizar de forma profunda, es llevar la inteligencia a las causas, para desde ahí resolver, solucionar y en nuestro caso: salvar vidas.
Así, que mi vida no vale para ti si quieres ponerle otro nombre al feminismo, si te resistes a ver que tus privilegios como hombre están basados en mi desventaja por ser mujer, que vives mejor no por lo que haces por ti mismo, sino por lo que yo hago por ti.

Mi vida no vale para ti, si te empeñas en querer poner una perspectiva femenina, esa que no existe, cuando lo que hay que aplicar es la Perspectiva de Género, esa precisamente que incluye a mujeres y hombres.
Mi vida no vale para ti cuando te cuesta acompañarme en mi defensa de la vida, cuando no estás aquí mes a mes, cuando recortas presupuestos en igualdad, cuando no consideras mi valía para ser presidenta, directora, alcaldesa, socia de tu empresa.

Mi vida no vale para ti cuando impones tu criterio y no construimos conjuntamente el modelo de pareja que queremos para ambos.
Mi vida no vale para ti, si como profesional pretendes atenderme, juzgarme, educarme o legislar sin tener en cuenta que soy una persona más, con los derechos y deberes que la Constitución tiene que otorgarme como ciudadana de pleno derecho.

Cuando mi vida no vale para ti, me prostituyes.
Cuando mi vida no vale para ti, me alquilas como forma de conseguir tus deseos.
Cuando mi vida no vale para ti, me violas para obtener tu malévolo placer.
Cuando mi vida no vale para ti, me vendes como trata.
Cuando mi vida no vale para ti, matas a mis hijas, que también son tuyas, para verme sufrir.
Pero si eres tan valiente para todo esto, ten el coraje de decir, que es verdad, que mi vida no vale para ti. No le des vueltas, no pretendas enmascararlo con mentiras y falsas verdades. Las falsas verdades de una socialización machista.
Pero también, mi vida no vale para ti, si no sufres este dolor que yo siento, esta rabia sostenida, esta impotencia canalizada en activismo, este sin vivir que se convierte en muerte.

¡Ven y grita conmigo!

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