Un vez más asistimos a esta eclosión que, todos los años después de cada verano, es decir, después de las vacaciones se produce en todo el alumnado en general. Es la fecha de comienzo de la Enseñanza Escolar (Infantil, Primaria, Secundaria, talleres o cursos varios de Formación). Completándose esta aventura de comienzo de curso con el trasiego de las idas y venidas a librerías y papelerías para adquirir los materiales apropiados para el curso.

Este tiempo de comienzo escolar también es un tiempo muy importante para la Formación de las Catequesis. Al igual que los colegios e institutos, también las parroquias abren sus puertas para impartir las clases de catequesis, ya que, en palabras del Papa Francisco: “La misión esencial de la iglesia es difundir la fe”.

Y una forma muy importante de evangelizar, de “difundir la fe”, es impartir las clases de Catequesis. Estas clases la forman una variedad de cursos, donde los catequistas asumen las clases de los diferentes cursillos.
En primer lugar: la preparación de los niños/niñas para la Primera Comunión (se inicia en 2ª Primaria), dura tres años. El Sacramento de Confirmación, se inicia a los 11 años o 5º de Primaria.

También son muy importantes las catequesis de formación para adultos. Aquellas personas que deseen recibir el Sacramento de la Confirmación o simplemente querer tener una formación más profunda de su fe, del Evangelio, del Catecismo.

Quisiera que, aprovechando este tiempo de enseñanza, se incorporaran a las clases de Catequesis, todos aquellos que (por las circunstancias que sean) no estén confirmados, y que, por tanto no han realizado todavía su “iniciación” cristiana.

Es necesario que el cristiano (bautizado) esté confirmado, y no solamente porque es necesario para, por ejemplo, ser padrino de algún Bautismo o Boda, sino porque lo principal, lo más importante es porque con el Sacramento de Confirmación recibimos la “plenitud del Espíritu Santo”, completando así la “iniciación” cristiana.

Ojalá, estas recomendaciones lleguen alcanzar al mayor número posible de personas. Tengo la experiencia de haber visto a personas que, tras haber recibido la Confirmación, han manifestado vivamente su alegría por haber recibido el Sacramento. El testimonio de la alegría de una de ellas fue manifestar que, Dios le había cambiado la vida tras recibir el Sacramento de Confirmación.

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