El próximo viernes, día 27, a las 21:30 horas, el auditorio municipal recibe a Manu Sánchez, que llevará a escena la última función de El Buen Dictador. Las entradas, a beneficio de la obra de caridad de la Hermandad de la Oración en el Huerto, están agotadas.

Dos semanas antes del espectáculo, se cuelga el cartel de no hay localidades, ¿un honor o una responsabilidad volver así al auditorio?

Efectivamente, 4.000 entradas vendidas dos semanas antes demuestra que el cariño del público es especial, pero si es tu gente sienta el doble de bien. Ahora la responsabilidad es mía y soy yo el que no puede fallar.

Tras su paso por el teatro municipal en febrero ¿Vuelve El Buen Dictador a Dos Hermanas renovado?

Aunque el espectáculo esté cerrado, siempre dejo un hueco para una serie de cajones que entran y salen en función de los guiños a la actualidad y al lugar en el que estemos. La función no es única, no me conformo y la adapto. Por lo que en Dos Hermanas los guiños serán constantes a una realidad que conozco bien. La idea es que la función en el auditorio colee en la ciudad durante meses… Me divierten estas gamberradas.

“La idea es que la función del auditorio colee en la ciudad durante meses”

Estos grandes hombres, como monarcas, santos o dictadores le funcionan muy bien en el humor. ¿Son personajes con los que es fácil hacer reír o reírse con ellos?

La comedia sirve para darles la vuelta a personajes grandilocuentes como estos y, si te lo llevas a la caricatura, funciona. Presentar como perdedores a los que se ven como vencedores o mostrar las vergüenzas de los poderosos son un terreno al que está abonado la comedia.

¿Cuándo uno hace crítica con humor es más agradecido, como un escudo para despertar una sonrisa en lugar de una mala cara?

Hay gente que dice que el humor molesta y yo me dedico al humor para molestar más. Yo lo veo como una herramienta, no como un escudo en el que esconderse, para ser rebelde y contestatario. Me gusta llegar a un público lo más amplio posible y que se rían todos, tanto el ingeniero industrial como la abuela que va con él a la función.

Cerrada la trilogía monarquía-ejército-iglesia. ¿Hay algún terreno en el que le gustaría meterse con su humor?

En noviembre estrenaré mi nueva obra El gran emigrante en una época en la que se abre el debate sobre la gente de dentro y la de fuera, quién va primero o qué pasa con las fronteras. Es un gran problema de la humanidad y un buen momento para alguien que vendrá de muy, muy fuera.

Además de con esta nueva función, ¿dónde podremos ver a Manu Sánchez en los próximos meses?

Ya hemos vuelto con el programa de radio La cámara de los balones en La Ser y afrontamos una nueva etapa en la que Canal Sur ha recibido nuestros proyectos y hay predisposición a hacer cosas juntos. Pronto se podrá anunciar algo y volver a casa.

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