El origen de la calle de Santa María Magdalena está en los años finales de la década de 1530. Comenzaron a construirse algunas casas en el antiguo camino que conducía a la Serrezuela y Coria y que, por los benignos vientos que allí se daban, recibiría el nombre de calle de los Buenos Aires, y ya, por extensión, aquellas casas fueron llamadas, a su vez, barrio de los Buenos Aires.

A lo largo del siglo XVI, esta calle, que en un principio abarcaba la zona más cercana a los Cuatro Cantillos, fue creciendo aún más debido al gran crecimiento demográfico que se dio en Dos-Hermanas en aquellas fechas.

Andado el tiempo, el catastro del Marqués de la Ensenada (1761) registra la existencia de 49 casas, de las cuales, 14 tenían dos plantas, existiendo aún algunas casas techadas con ramajes. También había hasta tres hornos de pan en esta vía.

Ya en el siglo XIX, continuó el crecimiento de la calle hacia el oeste, continuando por el antes mencionado camino. El padrón de la contribución de 1819, nos indica los primeros negocios que allí se encontraban y que son los primeros de los que tenemos constancia. Por un lado, estaban las panaderías de Andrés Martín de Estrada, Mateo Gómez y de José Tristán, y, por otro lado, vendía vino Diego Delgado.

Asimismo, en mayo de 1857 llegaron a Dos-Hermanas los duques de Montpensier con sus hijas para devolver restaurado el pendón exvoto de San Fernando. Bajaron de su carruaje en la Plazoleta, y desde allí, por la calle de la Marea (decorada por los vecinos de la misma con plantas y mantones), llegaron a la parroquia nazarena.

Para fines de aquel siglo XIX, la calle de Santa María Magdalena ya tenía la extensión que hoy en día posee, y según el padrón parroquial, en la acera izquierda vivían 258 personas y había 56 casas, mientras que en la acera derecha encontramos 33 viviendas y 164 habitantes. Se trataba, pues, de una de las calles más pobladas de la entonces villa.

Qué nombres tuvo

Cuando a finales del primer tercio del siglo XVI surgió esta calle de Santa María Magdalena, comenzó a ser llamada de los Buenos Aires o también del Buen Aire, por los benignos vientos que entraban por esa dirección. Pero hacia 1638, trocó ese nombre por el de la Marea, haciéndose de nuevo referencia a esos vientos antes citados. Con esta denominación continuó hasta que, en 1887, los capitulares nazarenos decidieron bautizarla como Caro Sánchez en homenaje al médico nazareno Agustín Caro Sánchez, muy querido en el pueblo, vecino de esa calle y fallecido en octubre de ese mismo año.

Pero muy poco después, en 1900, la coalición tradicionalista-conservadora que gobernaba en el consistorio cambió el nombre de esta calle, poniéndole el de Santa María Magdalena, en referencia a la parroquia nazarena. Cuando se proclamó la II República, esta calle pasó a denominarse Fermín Salvochea, en honor al célebre político gaditano. Sin embargo, poco tiempo estaría con este nombre, pues en 1937, en plena Guerra Civil, se decidió devolverle el anterior, Santa María Magdalena, conservándose hasta nuestros días.

Vecinos destacados

Junto a las calles Real y del Canónigo, la calle Santa María Magdalena fue una de las elegidas por las principales personalidades de la localidad para fijar sus domicilios. Entre los ilustres vecinos de esta vía destacaron: don Fernando José de Zuloeta y Ramos (1765-1829), presbítero que llegaría a ser abad de Jerez de la Frontera (1826-1829); Alonso Joaquín de Rivas, párroco de Santa María Magdalena entre 1789 y 1848; José Antonio Camuñas, médico titular de la villa durante los años centrales del siglo XIX; José Lamit de la Rosa, juez municipal en la época de la Restauración borbónica; y Juan José de Quirós, labrador y propietario de varios pinares.

A esta calle se la puede llamar ‘calle de los Alcaldes’, pues en ella tuvieron su casa numerosos alcaldes de nuestra ciudad, a saber: Agustín Varela ‘el Menor’ alcalde en la época de la Guerra de la Independencia y en el Trienio Liberal; en el número nueve vivió José Lázaro García, alcalde de la villa en 1839, 1843-1844 y 1854; en el uno vivió Juan Miguel Rubio Barbero, alcalde en 1836 y 1845-1846; en el tres, José Carballido Cotán, que ocupó la alcaldía en 1875-1881; en el número 16 residió Francisco Gómez Rivas, alcalde en dos ocasiones: 1872 y 1874-1875; y, en el ocho vivió Juan Antonio Carazo Gómez, alcalde también en dos momentos: 1916-1917 y 1918-1920.

¿SABÍAS QUÉ …? En esta antigua calle de la Marea estuvo la ermita de la Divina Pastora. Fue don Francisco José de Rivas, presbítero y comisario del Santo Oficio, quien donó un solar situado en la calle de la Marea, para que se labrase una capilla para aquella imagen. Las obras comenzaron pronto, concretamente el 8 de junio de 1744 y al poco tiempo concluyeron. Sin embargo, en 1795 la imagen de la Divina Pastora pasó a la parroquia de Santa María Magdalena, y en 1808 la capilla presentaba un estado ruinoso. A finales del primer tercio del XIX fue derribada y convertida en solar.

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