En A dos metros de ti, Stella Grant es una típica joven de 17 años, que adora a sus amigos, aunque, al contrario que la mayoría de chicas de su edad, pasa gran parte de su tiempo en un hospital por la fibrosis quística que padece, y de cuyo proceso y desarrollo habla en su canal de Youtube.

Es una fanática del control, para la que todo debe estar medido y en su justo lugar. Un día conoce a otro joven paciente, un chico encantador y rebelde llamado Will Newman, también internado en el hospital, y que pone a prueba su mundo. Aunque, por la enfermedad que ambos tienen, deben mantener una separación constante de dos metros, para evitar la infección cruzada, y que las bacterias de uno ataquen al otro.

Estados Unidos, 2019 (116′)
Título original: Five feet apart.
Dirección: Justin Baldoni.
Producción: Justin Baldoni, Cathy Schulman.
Guión: Mikki Daughtry, Tobias Iaconis.
Fotografía: Frank G. DeMarco.
Música: Brian Tyler, Breton Vivian.
Montaje: Angela M. Catanzaro.
Intérpretes: Haley Lu Richardson (Stella), Cole Sprouse (Will), Moises Arias (Poe), Kimberly Hebert Gregory (Barb), Parminder Nagra (Dra. Hamid), Claire Forlani (Meredith), Emily Baldoni (Julie), GAry Weeks (Tom), Cynthia Evans (Erin), Brett Austin Johnson (Jason), Ariana Guerra (Hope), Sophie Bernard (Abby), Cecilia Leal (Camila).

A dos metros de ti está construida sistemáticamente para no dejar un solo ojo seco en la sala, objetivo que cumple utilizando las peores artimañas posibles, con situaciones mil veces vistas y personajes arquetípicos, y que van empeorando a medida que avanza la historia. Y es que si, en su primera parte se observa un nivel aceptable, sin caer demasiado en el sentimentalismo, en la segunda mitad el almíbar va en un in crescendo imparable, con un guion que cae muchas veces en sinsentidos, con situaciones imposibles, que ocurren porque sí, simplemente porque les viene bien a los personajes.

A pesar de que salva el hecho de que prácticamente toda la película esté rodada en un único escenario (entre las cuatro paredes de un hospital), lo que acentúa el hecho de que los protagonistas (sobre todo él, mucho más pesimista en este aspecto) lo vean como una cárcel, que les mantiene atrapado, sin poder salir, y hablando constantemente de sus ansias de ser libres, de su deseo de viajar, de vivir las vidas que sus amigos están viviendo por ellos, el guion es previsible sin la más mínima sorpresa, y está repleto de diálogos torpes y clichés pasados de moda (como el del mejor amigo gay, cuyo final se ve venir desde la primera vez que lo conocemos).

Solo el arranque y la solvencia interpretativa y el carisma de su joven protagonista, Haley Lu Richardson, capaz de soportar estoicamente que la cámara esté (casi) permanentemente encima de ella y salir airosa del envite, salva del fracaso total A dos metros de ti. Una cinta que en Europa pierde el sentido del título original (esos cinco pies de distancia frente a los seis reales que son necesarios, y que son una rebelión contra la enfermedad, un modo de arrancarle algo frente a lo mucho que esta les ha robado). Son las cosas que tiene el sistema métrico…

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