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Qué duda cabe que las fotografías son una ventana al pasado, a veces muy lejano. A través de ellas, podemos ver cómo eran los personajes, las modas, las costumbres, la vida cotidiana, en suma, de otras épocas.

En esta ocasión traemos la que podemos considerar la fotografía más antigua tomada en la villa de Dos-Hermanas. Fechada en torno a 1896, debemos su descubrimiento a nuestro buen amigo David Hidalgo Paniagua. Su autor, que aún se encuentra en el anonimato, captó el rincón este de la entonces plaza de Alfonso XII (verdadera plaza mayor de nuestra ciudad) en un día tranquilo de invierno. Y tan tranquilo, en ella no aparece nadie, ni siquiera los curiosos de turno que siempre han abundado en los pueblos (y no tan pueblos).

Adentrémonos en la fotografía, abramos una ventana al pasado y veamos qué edificios y elementos aparecen en ella.

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1 Lo primero que llama nuestra atención, ocupando el centro de la fotografía, es la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, principal hito urbano de la villa y su única parroquia hasta bien entrado el siglo XX. Poco ha cambiado este templo nazareno desde aquellas fechas. Aquí la vemos totalmente encalada, sin resaltar con pintura ningún elemento decorativo. En la hornacina situada sobre la puerta principal se encuentra la primitiva imagen de la titular del templo, que sería retirada poco después de la quema de 1936.

2 Desde mediados del siglo XIX este reloj, obra del afamado relojero vizcaíno José Manuel Zugasti, marca las horas de los nazarenos. Fue precisamente en 1896, cuando los capitulares nazarenos decidieron contratar al sacristán Juan José Tinoco García para que se hiciera cargo del mantenimiento del reloj.

3 En esa parte podemos adivinar la techumbre de la histórica capilla del Sagrario de la parroquia, coronado entonces por una artística cruz forjada del siglo XVIII, hoy retirada.

4 Y justo delante, vemos la capilla Bautismal, con una pequeña cúpula que fue eliminada tras la reconstrucción de 1936-1939.

5 Esta es una de las muchas farolas de petróleo que estaban repartidas por las principales calles de la población. Por fortuna, sabemos que ésta, en concreto, fue colocada en 1876. A finales del siglo XIX, el encargado del alumbrado público era Julián García Espósito. Si nos fijamos, del fuste de la farola sale un fino brazo de metal, que servía para apoyar la escalera que se utilizaba para encender y apagar diariamente la farola.

6 Junto a la farola vemos el puesto de aguas de Fernando Sánchez Trabanco. Dicho puesto, según opinión del consistorio, “afeaba” esta parte de la plaza, por lo que en enero de 1900 se le ordenó a su dueño que lo quitara en un plazo de ocho días. No obstante, se le dio la oportunidad de colocarlo dentro de la misma plaza, pero en un lugar fijado por el propio Ayuntamiento.

7 Se trata de la única fotografía que existe de la antigua cerca del porche de la iglesia de Santa María Magdalena. Construido a principios del siglo XIX, fue derribado en 1898 a petición del entonces párroco don Antonio Romero Montes. La cerca comenzaba en la actual capilla de la Virgen del Carmen, rodeaba parte de la parroquia y terminaba a la altura de la puerta que da acceso a la secretaría parroquial.

8 Aquí podemos ver, por una parte, el estado del firme de la plaza, sin adoquinar, y, por otro, el cantillo apoyado en la esquina de la cerca de la parroquia para salvaguardarla de los carruajes.

9 Esta es parte de la fachada principal del primitivo mercado de abastos de la villa, inaugurada en 1878, en tiempos del alcalde José Carballido Cotán. Justo en ese lugar, se construyó a principios del siglo XX el bar del mercado, construido en madera y abierto hasta la demolición del mercado en 1932.

10 Esta era la casa de don Jesús de Grimarest, protagonista de una anécdota ocurrida en 1899. Un día de aquel año, el maestro de obras Juan López Tristán dejó caer desde lo alto de la torre de la parroquia la campana llamada La Pastora, que estaba desprendida de su soporte. La caída provocó tal estruendo, que las puertas de esta casa de Grimarest se abrieron de par en par y los cristales de las ventanas se rompieron.

11 Aquí vemos la puerta principal de la hacienda de los Dolores, recientemente restaurada. En esta fotografía no se aprecia la torre del Olivar por la simple razón de que sería construida en la década de 1930.

12 Entre el caserío destaca, airosa, la torre-mirador de la hacienda de Montefrío, que hace unos años también fue restaurada, recuperando su antaño esplendor.

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