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Como los superhéroes también son, en el fondo, seres humanos, también terminan agotándose, agobiados por las responsabilidades y, al menos por una temporada, buscan tomarse unas vacaciones. Ese es el caso de Peter Parker (o Spider-Man), quien después de los hechos acontecidos en Vengadores: Endgame, y de que su mayor protector desapareciese, solo quiere descansar. Así, decide irse con su clase a una excursión por distintas ciudades de Europa, donde espera poder declararse a MJ.

Pero los planes se tuercen cuando Nick Furia aparece para pedirle que les ayude a vencer a unas criaturas elementales (seres hechos de arena, piedra, agua y fuego) que han surgido provocando el caos. El joven Parker deberá decidir si quedarse con sus amigos o enfrentarse junto al equipo de Furia y el apoyo de Mysterio, un héroe procedente de otra dimensión, abierta con el chasquido de Iron Man, para evitar la destrucción del continente.

Estados Unidos, 2019 (129′)
Título original: Spider-Man: Far from home.
Dirección: Jon Watts.
Producción: Kevin Feige, Amy Pascal.
Guión: Chris McKenna, Eric Sommers.
Fotografía: Matthew J. Lloyd.
Música: Michael Giocchino.
Montaje: Leigh Folsom Boyd, Dan Lebental.
Intérpretes: Tom Holland (Peter Parker / Spider-Man), Jake Gyllenhaal (Quentin Beck / Mysterio), Zendaya (MJ), Marisa Tomei (May Parker), Samuel L. Jackson (Nick Furia), Cobie Smulders (Maria Hill), Jon Favreau (Happy Hogan), Jacob Batalon (Ned Leeds), Angourie Rice (Betty Brant), Tony Revolori (Flash Thompson), Remy Hii (Brad Davis).

Cierre de una fase

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Con Spider-Man: Lejos de casa se cierra definitivamente (ahora sí) la fase 3 del universo MCU llegando a los 3000 minutos de duración total y dando todo el sentido (como se venía diciendo desde la anterior) a la declaración de amor paterno-filial “I love you three thousand”. Y se cierra cambiando el tono de modo radical, centrándose en un humor que está presente en todo momento, algunos verdaderamente delirantes, que aligera de modo evidente la seriedad de las cintas anteriores.

Ello provoca que el resultado, aunque sin ser para nada malo, sí se queda por debajo de lo deseado. Es una película divertida, mucho, más centrada en los asuntos amorosos de Parker (y alguno de sus amigos) que en las escenas de acción, alguna además demasiado aparatosa y recargada. Se ve con facilidad, se disfruta, se goza, a pesar de cierta previsibilidad. Se ha hecho una cinta conscientemente delirante. Tanto que a veces, por ese afán de los norteamericanos de destruir Europa (y quedar como los salvadores) recuerda a aquella ida de olla que era Team America: La policía del mundo (que Trey Parker dirigió en 2004).

Las piezas encajan y los momentos más serios (alguno hay) se conectan bastante bien con los más leves, esos de los estudiantes de paseo por el viejo continente o en las que Gyllenhaal se ríe de sí mismo con un personaje glorioso. Posiblemente no pasará a la historia (aunque es mejor de lo que pareciera), pero cumple con creces sus objetivos. Incluso en algunos momentos (sobre todo en esa escena post-créditos) pilla por sorpresa a muchos y, quizás, abre alguna puerta a lo que en breve será la cuarta fase del MCU, que nos llevará por caminos hasta ahora no transitados.

Más críticas en https://happyphantomblog.wordpress.com.

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