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Junto a la plaza principal de nuestra localidad, surgió a finales del siglo XVI una callejuela que durante mucho tiempo fue una simple calle de paso sin mayor trascendencia. Desde sus orígenes no existió en la calle de la Mina vivienda alguna, razón por la cual no aparecerá recogida en ningún padrón de vecinos hasta bien entrado el siglo XX (concretamente, hasta 1930).

Sin embargo, a uno y otro lado se levantaron en los siglos XVII y XVIII dos grandes haciendas: la de Montefrío, propiedad de un rico mercader, Tomás Coghen de Montefrío, y la hacienda de la Mina Grande, cuyo dueño, el marqués de la Mina, también tuvo otras muchas fincas en nuestra localidad. Ambos predios marcarán la fisonomía de la calle, aunque ninguno de los dos abrió sus puertas principales en la calle de la Mina, básicamente por ser ésta un callejón sin importancia.

Cuando a principios del siglo XX el consistorio nazareno comenzó a preocuparse, de manera más fehaciente, por el urbanismo de la villa, la calle de la Mina fue dejada a un lado, a pesar de su privilegiada situación. De esta manera, ni fue adoquinada ni se colocaron las primeras farolas de luz eléctrica en 1903.

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Pero andado el tiempo, comenzaron los cambios. Por un lado, en la antigua hacienda de la Mina Grande se instaló un corral de vecinos, lo cual daría más vida a esta vía. Y en los años 40 empezaron a abrirse negocios en la calle, como la mercería de Manuel Pina Ruiz o el bodegón de Mariano Moreno. Por supuesto, no podemos olvidarnos del polvero de Crespo, que también estuvo en esta histórica calle.

Dando un salto en el tiempo, en 1982 el Ayuntamiento decidió convertir la calle de la Mina en peatonal, carácter que ha mantenido hasta nuestros días. Asimismo, a mediados de aquella década se hicieron numerosas reformas y mejoras en la calle y en la plaza del mismo nombre, dándoles un aspecto mucho más moderno.

Destacada fue la construcción, en 2007, del Centro Cultural La Almona, y unos años más tarde la calle sufrió una nueva reforma que le dio el aspecto que hoy en día presenta.

¿Qué nombre tuvo?

Esta céntrica calle ha tenido, a lo largo de su Historia, dos nombres oficiales. Veamos cuáles son. A mediados del siglo XVIII empezó a ser llamada callejuela de la Mina (hasta entonces no tuvo nombre). Hay quien dice que era debido a una mina o pozo de agua que existía junto a esta vía.
Sin embargo, el nombre procedía de la hacienda que allí se levantaba: la Mina Grande, cuya denominación, por cierto, le venía dada por el dueño del inmueble: el marqués de la Mina, título de Castilla creado en 1681. Con tal nombre prosiguió hasta que en 1897 el consistorio nazareno decidió acortarlo, por lo que a partir de entonces sería conocida como calle Mina.
De todas formas, aquella decisión no tuvo fortuna y el pueblo siguió llamándola calle de la Mina.

Andado el tiempo, en febrero de 1951 y a propuesta de varios vecinos importantes de la villa (entre ellos Gómez Martín, Lissén Hidalgo y Delgado de Cos) el Ayuntamiento nombró Hijo Adoptivo al que fuera alcalde de la villa entre 1944 y 1958, Fernando Fernández Martínez, a la vez que le dedicó una calle en el centro. De esta manera, la calle de la Mina pasó a denominarse Alcalde Fernando Fernández Martínez.

Con este nombre estuvo hasta 1979, bajo el mandato de Manuel Benítez Rufo. En esa fecha se decidió devolverle su tradicional denominación. Por otra parte, tenemos constancia de que en 1819 se le llamaba a esta calle, de forma popular, callejuela de Cantón, sin que sepamos las razones.

Vecinos ilustres

El más conocido vecino que ha tenido esta calle ha sido, sin duda alguna, Juan Fernández Vargas, ‘Juan Talega’, uno de los máximos exponentes del cante flamenco. Nacido en diciembre 1891, era hijo de Agustín Fernández Franco (que sería apodado ‘Talega’), natural de Alcalá de Guadaíra (de la familia de los Paula), y de la carmonense Hiniesta Vargas de los Reyes.

De oficio tratante de ganado, como su padre, Juan Fernández, que heredó el apodo paterno, vivió en la casa de vecinos que hubo en la hacienda de la Mina Grande desde 1930 hasta su fallecimiento en julio de 1971. ‘Juan Talega’ fue clave para la restauración que el célebre cantaor Antonio Mairena hizo de algunos estilos que estaban olvidados o a punto perderse. Y unos años después de su fallecimiento, en diciembre de 1977, se creó la Peña Cultural Flamenca que lleva su nombre, una institución de gran solera en nuestra ciudad.

Sabías que… ? El 4 de enero de 1911 el Ayuntamiento de Dos-Hermanas dio un voto de gracias y una gratificación a los vecinos Carlos Vargas Ramos, Miguel Domínguez López y José Fernández López por “distinguirse en los trabajos de extinción del fuego” que se originó en el número 2 de la calle de la Mina (la hacienda de la Mina Grande) días antes, el 30 de diciembre de 1910.

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