Todo pasa, todo queda, pero lo nuestro es pasar, así lo escribió el poeta. Esa es la vida y la verdad.

Nos ha llegado la hora de despedir a nuestro Hermano Mayor, ha terminado su tiempo de mandato dirigiendo a su Junta de Oficiales.

Dos mandatos, dos legislaturas. El tiempo como juez inevitable, se encargará de hacernos ver la importancia de lo logrado en estos años de duro trabajo y sacrificio. La corporación ha vuelto a brillar con el esplendor de años pasados, aquellos años de grandes hermanos mayores.

También dar las gracias a los buenos hombres y mujeres que día a día han estado al lado de sus Titulares.

Ahora hermano, entrarás a formar parte de ese escogido grupo de hermanos donde muchos nos miramos, Don Francisco Sánchez Gómez, Don Álvaro Cueli Oliva, Don Antonio Miranda Claraco… Y nunca dejaremos de acordarnos de aquellos trabajadores tenaces e incansables que partieron hacia la morada del Padre y ya gozan de su presencia Eterna.
Esta despedida de tu cargo no ha de considerarse como algo triste. “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, Bendito sea el Señor”. A buen seguro que será un punto y aparte.

Han sido años de compromiso y responsabilidad, muchas veces de manera incomprendida y perseguida. A pesar de los obstáculos que iban apareciendo, todo salía de frente con la ayuda del Dios Moreno, nunca te faltó la esperanza. A nosotros jamás nos asaltaron las dudas y asimismo pusimos invariablemente nuestra esperanza en ti, hermano.

También es justo reconocer la labor y buen consejo ejercido por el buen pastor y Director Espiritual Don Carlos Carrasco Schlatter.

Gracias hermano por demostrar tanta valentía a la hora de afrontar la difícil decisión que era restaurar a nuestros Sagrados Titulares. También es justo darte las gracias por el magnífico 75º Aniversario Fundacional y esa edificante salida extraordinaria que vivimos acompañando al Señor por las calles de nuestro barrio, momentos inolvidables que siempre quedarán grabados en nuestras retinas, y por ese titulo de Trinitaria del que hoy goza nuestra hermandad.

Agradecerte todo lo hecho por tu persona tanto a nivel espiritual, humano y material, nunca faltó en ti la caridad para con todos y todas, perdonando siempre a aquellos que te intentaban hacer tanto daño, a ti y a nuestra hermandad. Que Dios los perdone …

Lo que sí está claro es que podemos decir bien alto que has cumplido con tu deber y obligaciones como pocos lo habrían hecho igual, hasta el último día, la última hora y el último minuto. Muchas veces por encima de tus posibilidades e incluso poniendo en riesgo tu salud.

Sabemos bien que tu vida no tiene razón de ser sin tu familia y tu hermandad, nuestra hermandad. También sabemos que eres un hombre cabal, cristiano comprometido, padre y esposo ejemplar. Por todo ello siempre tendrás nuestro respeto, cariño, admiración y amistad.
¡Siempre de frente!, hermano.

Y de bien nacido es ser agradecido y del mismo modo es justo tener unas palabras de gratitud y reconocimiento sentido hacia la persona de nuestro Teniente Hermano Mayor Don Pedro Parada González, noble y fiel hombre, pilar significativo en estos años a tu lado. Justo es reconocerlo así.
Y ahora nos llega un tiempo nuevo, tiempo de ideas y objetivos diferentes, periodo de concluir y emprender proyectos.

Tiempo donde nos llega un Rocío de esperanza desde nuestra parroquia. Ilusiones puestas en las manos de una hermana que a buen seguro nos dará muchísimo, empezando por formación y con el objetivo primordial de unir lo que nunca se debió de haber roto, nuestra hermandad.

No hay en estos momentos persona más idónea que nuestra hermana Rocío Granados Avilés para regir los destinos de nuestra corporación en los próximos años (D.M). Desde aquí nuestro apoyo sincero, nunca te negaremos nuestro trabajo y compromiso como antes lo hicimos con los que te precedieron.

Ánimo y fuerza en esta bonita chicotá hermana.

Seguiremos pidiéndole a Él, el más rico aunque Cautivo le veamos, y rogaremos la intercesión de Ella que reparte tantísima Esperanza cada Domingo de Ramos.

Que Nuestro Padre Jesús Cautivo y su Bendita Madre María Santísima de la Esperanza nos guarden.

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