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Lucas 9,51-62

-Papa, ninguno de mis amigos cuando empiezan un viaje rezan, ¿por qué razón nosotros sí lo hacemos? ¿No somos nosotros personas normales?

-Sí, hijo, somos personas normales, pero no gente corriente. Cuando nosotros vamos unos días a la playa, vamos como todas las personas a descansar y a pasarlo bien, pero nosotros queremos, sobre todo que crezca el amor en la familia y darle gracias a Dios por la vida que nos regala. Por eso no importa tanto dónde vamos, sino cómo vamos. Cuando veas el mar te darás cuenta; aunque lo has visto otras veces, siempre es algo nuevo, inmenso, lleno de un misterio de luz que nos deja mudos… No, no somos gente corriente. Además Dios te tiene a ti reservada una misión especial; seguro. A mí me tenía reservada la misión de ser tu padre, ¿puede haber algo más especial que eso? […]

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Iba Jesús hacia Jerusalén con sus discípulos. Iba a poner un punto y aparte en una religión de condenas y de apariencias; iba a iniciar la Pascua de la Misericordia y de la Vida. Pero los paisanos de un pueblo de Samaría pensaron que eran gente corriente, que iban a Jerusalén a sacrificar en el templo para pedir favores, y no les quisieron recibir. Ellos no eran unos peregrinos más; ellos llevaban la salvación y la vida a su lado, caminando a su paso, haciéndoles descubrir la especial misión que iban a asumir cuando les enviara el Espíritu desde el cielo. […]

Y tú, ¿te consideras una persona corriente?, ¿no has descubierto todavía la misión especial y única que Dios te tiene encomendada?, ¿vas por la vida como quien quiere pasar sin dejar huella, sin sembrar nada, sin ser testimonio de la bondad que te hace ser? No, no puedes dejar pasar tu vida sin descubrirlo.

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