Ejemplo claro de personajes que crecen con los espectadores que los acompañan en el camino, Woody, Buzz y compañía vieron la luz hace casi un cuarto de siglo. Aunque Toy Story 4 está en apariencia destinada a los más pequeños, a nadie se le escapa que los que empezamos el camino con ellos aquel 1995, disfrutaremos tanto o más que ellos.

En principio hay que agradecer la existencia de Toy Story 4, que no debería existir. Todo apuntaba a que la historia se iba a quedar en trilogía con la desaparición de escena de Andy, ese niño al que todos los juguetes aman (sobre todo Woody), que ya ha crecido lo suficiente para ir a la universidad y dejar de lado a los muñecos que le acompañaron durante la infancia.

Ahora, la nueva dueña es Bonnie, quien en su primer día de escuela, crea con basura un pequeño juguete, Forky. Está obsesionado con que su sitio es la papelera, lo que ocasionará una enorme aventura en la que Woody y los demás tratarán de salvar al despistado juguete, por lo que significa para Bonnie, y evitar que ésta sufra con su pérdida.

Estados Unidos, 2019 (100′)
Título original: Toy Story 4.
Dirección: Josh Cooley.
Producción: Mark Nielsen, Jonas Rivera.
Guión: Andrew Stanton, Stephany Folsom.
Música: Randy Newman.
Montaje: Alex Geddes.
Intérpretes(voces originales): Tom Hanks (Woody), Tim Allen (Buzz Lightyear), Annie Potts (Bo Peep), Tony Hale (Forky), Keegan-Michael Key (Ducky), Madeleine McGraw (Bonnie), Christina Hendricks (Gabby Gabby), Jordan Peele (Bunny), Keanu Reeves (Duke Caboom), Ally Maki (Giggles McDimples), Jay Hernandez (Padre de Bonnie), Lori Alan (Madre de Bonnie), Joan Cusack (Jessie).

La estructura narrativa

La estructura narrativa no decae en ningún momento, ya que nada parece funcionar para arreglar los desaguisados que van surgiendo en el camino. Y cada intento por arreglar los embrollos en los que los personajes se meten solo provoca nuevos problemas. Mención aparte de ese, por momentos adorable, por momentos insufrible, Forky (el Jar Jar Binks de la saga Toy Story), es interesante también que son otros personajes los verdaderamente destacables en la trama, casi todos ellos femeninos. Aunque la pareja protagonista de la saga (Woody y Buzz) tiene, como no podría ser de otro modo, gran importancia en el desarrollo de los acontecimientos,

Desde la reaparición de Bo-Beep (que ha crecido infinitamente desde la última vez que la vimos), a la diminuta Giggles McDimples, o a una ‘malvada’ de entidad como Gabby Gabby (que no podía tener mejor voz -original- que la de Christina Hendricks, por cierto). Y no es ella la única voz popular entre los nuevos personajes (ahí está también el amigo Keanu Reeves, por ejemplo).

Toy Story 4 no llega al nivel de las anteriores (el tercer capítulo dejó el listón muy alto con una obra casi perfecta), pero estamos ante una película muy divertida, muy emotiva, con momentos que provocan la lágrima. Los diversos mensajes funcionan, y en la mente de la hasta ahora figura paternal de Woody, que ahora acoge bajo sus protectoras alas a Forky, crece la sensación de desplazamiento, múltiples neurosis, que le llevan a plantearse cuál es su función en la vida, una vez que el niño al que debe proteger y alegrar, le deja de lado. La saga puede continuar ahora con el nuevo giro con el que termina. Esperemos que si algún día termina, lo haga con la calidad obtenida hasta ahora.

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