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Tras numerosos atrasos en su fecha de estreno (posiblemente porque los responsables ya se olían el pastel), la última de las cintas de la saga X-Men producida por la Fox antes de que la todopoderosa Disney adquiriese la productora, llega por fin a las pantallas esta X-Men Fénix Oscura.

Ubicada en una línea temporal distinta al resto de la saga, volviéndola algo más caótica, y en la que, aunque los personajes sean los mismos, no lo es la historia ya que (no estoy desvelando nada, ya que este elemento fundamental del argumento aparece en el trailer) una desatada Jean Grey (aquí conocida también como Fénix Oscura) mata a Mística, provocando una fractura entre los mutantes que quieren venganza y los que piensan que la Grey que todos quieren todavía puede salvarse.

La película X-Men El Enemigo Interior toma como protagonista casi exclusiva a uno de los miembros más poderosos del grupo, Jean Grey, de la que conocemos su infancia, cuando con sus poderes provocó el accidente que mató a sus padres. Tras ello, la pequeña queda al cuidado del Profesor Charles Xavier, cabeza visible de los mutantes, que (en esta ocasión) tienen una excelente relación con el común de los mortales y ayudan al Gobierno cuando lo necesitan.

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Por ello, cuando años después una nave espacial quede a la deriva poco después de despegar al recibir una descarga de una energía cósmica desconocida, los X-Men acudirán al rescate de los astronautas. La misión va bien hasta que Grey es alcanzada por la desconocida energía, que debería haberla destruido pero que la convierte en un ser muy poderoso. Un poder que, ya de vuelta a la Tierra, descubre que no puede controlar ni comprender, cayendo en una espiral fuera de control destrozando todo lo que unía a los mutantes.

Estados Unidos, 2019 (113′)
Título original: Dark Phoenix.
Escrita y dirigida: Simon Kinberg, basado en los cómics de Jack Kirby y Stan Lee.
Producción: Todd Hallowell, Simon Kinberg, Hutch Parker, Lauren Shuler Donner.
Fotografía: Mauro Fiore.
Música: Hans Zimmer.
Montaje: Lee Smith.
Intérpretes: Sophie Turner (Jean Grey / Fénix), James McAvoy (Profesor Charles Xavier), Michael Fassbender (Erik Lehnsherr / Magneto), Jennifer Lawrence (Raven / Mística), Nicholas Hoult (Hank McCoy / Bestia), Tye Sheridan (Scott Summers / Cíclope), Alexandra Shipp (Ororo Munroe / Tormenta), Jessica Chastain (Vuk), Kodi Smit-McPhee (Kurt Wagner / Rondador Nocturno), Summer Fontana (Jean Grey, niña).

Simon Kinberg, que llevaba años detrás de la franquicia como productor y guionista, se pone esta vez además detrás de la cámara, estrenándose como director además, y demostrando más carencias que virtudes. La película es un despropósito absoluto, fallando en todo lo que se propone. No funcionan ni las decisiones en la dirección, ni los numerosos problemas narrativos que su guion tiene a lo largo de todo el metraje.

A pesar de un arranque prometedor, pronto el interés se difumina, y en su parte final se desquicia totalmente, acumulando planos en las peleas y escenas de acción en las que ni el propio director sabe lo que está pasando y quiénes están participando. Al final, no hay mayor sorpresa más allá de la (relativa) de que el enemigo no es externo, sino que pertenece al mismo grupo. Lo que quizás sea nuevo en la saga, pero no en el cine. Y es curioso además, que sirva para definir a la película: el enemigo, lo que le perjudica, lo que la hace mala, está en su interior, está en ella misma.

X-Men Fénix Oscura es una película reiterativa (mucho), en la que los personajes (Charles Xavier sobre todo) no hacen más que repetir una y otra vez las mismas ideas; no sabemos qué es lo que nos quiere contar el director, que acumula ideas y mensajes que, en ocasiones, parecen metidas con calzador, que no estaban en su cabeza originalmente.

Por ejemplo, el mensaje feminista que Mística le espeta a la cara nada más volver de la misión (son ellas las que siempre acaban sacando las castañas del fuego, por lo que deberían llamarse las X-Women) se menciona de pasada, y después se olvida para siempre. Así, en un momento en el que el universo cinematográfico donde se está mostrando a la mujer como el ser más poderoso (ahí están, por ejemplo, Capitana Marvel y Wonder Woman para demostrarlo), viene Fénix Oscura a sumarse al grupo.

El problema, el principal problema, es que Sophie Turner, por muy Reina del Norte que sea, no tiene el carisma de Brie Larson ni de Gal Gadot. Ni ella, ni ninguno de los personajes que se mueven en esta historia que aburre y que, peor aún, pierde a medida que pasan las horas.

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