Habitualmente, aunque siempre hay excepciones, el género bélico suele apoyarse en un tono donde predomina la épica, el espectáculo, viviendo la guerra desde dentro, y sintiendo el silbido de las balas en nuestros oídos, las explosiones justo a nuestro lado. Incluso cuando la intención no es precisamente probelicista, como era el caso de la fantástica Salvar al soldado Ryan, el protagonismo recaía, precisamente en los soldados. En La Corresponsal no es así.

Aquí, el documentalista Matthew Heineman, que debuta en el largometraje de ficción con La Corresponsal, este ‘biopic’ sobre una de las más importantes corresponsales de guerra de siempre. La norteamericana Marie Colvin, se posiciona en el lado opuesto, en el de los civiles que tratan de sobrevivir día tras día, superando las carencias, las pérdidas, las ausencias, entre tiroteos, explosiones y viviendas derruidas.

Marie Colvin fue una periodista reconocida mundialmente por su cobertura de distintos conflictos bélicos por todo el planeta, testigo de batallas cruentas de las que trataba de contar lo que nadie más contaba, dando voz a las verdaderas víctimas de cada conflicto. Desde Sri Lanka (donde perdió un ojo tras la explosión de una granada junto a ella) a Kosovo, de Sierra Leona a Chechenia o la Primavera árabe. A pesar de que todos estos conflictos acaban haciendo mella en ella, llevándola a refugiarse en el alcohol y provocándole un trastorno de estrés post-traumático, Colvin sigue empeñada en mostrar el lado más duro de la guerra, y ello la lleva a Siria, a la ciudad sitiada de Homs, donde fue asesinada en uno de los bombardeos que el presidente del país lanzó contra diversos periodistas allí destacados.

Reino Unido-Estados Unidos, 2018 (110′)
Título original: A private war.
Dirección: Matthew Heineman.
Producción: Matthew George, Matthew Heineman, Basil Iwanyk, Marissa McMahon, Charlize Theron.
Guión: Arash Amel, basado en el artículo de Marie Brenner.
Fotografía: Robert Richardson.
Música: H. Scott Salinas.
Montaje: Nick Fenton.
Intérpretes: Rosamund Pike (Marie Colvin), Jamie Dornan (Paul Conroy), Tom Hollander (Sean Ryan), Nikki Amuka-Bird (Rita Williams), Faye Marsay (Kate Richardson), Greg Wise (Profesor David Irens), Corey Johnson (Norm Coburn), Raad Rawi (Gaddafi), Jesuthasan Antonythasan (Thamilselvan), Stanley Tucci (Tony Shaw).

Historia dura, estremecedora, permite el lucimiento de una Rosamund Pike que está sublime, en un papel complejo en el que sabe mostrar las múltiples heridas psíquicas de la protagonista, víctima de todos los horrores a los que se exponía, a la vez que su inquebrantable obsesión por destapar lo que nadie más contaba.

Aunque Heineman no consigue escapar del todo (al menos, no en todo momento) de algún cliché, La corresponsal muestra su fuerza en la capacidad inmersiva que nos ofrece, sumergiéndonos en el horror sin necesidad de que (apenas) aparezca la batalla. Sufrimos con las víctimas, refugiadas, escondidas, mientras su mundo se desmorona a su alrededor. Así, comprendemos perfectamente que Colvin sucumba, y también su necesidad de contarlo todo. También compartimos, como le dice su director, que no todo el mundo es capaz de hacer lo que ella hace.

La película La Corresponsal, que cuenta además con una sobria y muy realista fotografía, camina hacia el punto culminante de Homs, intercalando entre las numerosas coberturas de conflictos, con momentos privados de su vida personal, que sirven como contrapunto perfecto para mostrar la mentalidad herida de Colvin, trascendiendo del simple ‘biopic’, sirviendo así de mensaje claro, hablando de aquello que no se habla, de lo que no se ve, de lo que no se quiere ver.

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