A finales de la segunda década del siglo XX, vio la luz una institución que jugó un papel destacado en la vida social de nuestra población. Hablamos del Círculo de la Unión Comercial o, simplemente, la Unión Comercial. Al cumplirse este año el centenario de su creación, bueno sería dedicarle unas líneas.

Fundada en el número 2 de la calle Cánovas del Castillo (hoy Melliza), el primer día de marzo de 1919. Quedó constituida formalmente el 30 de mayo e inscrita en el Registro de Asociaciones del Gobierno Civil el 5 de junio de ese mismo año. Fue creada a imagen y semejanza de la Unión Comercial de Sevilla (fundada en 1909), «para la defensa de la Industria y Comercio», al tiempo que desde un principio se recalcó que era «ajena a toda idea política y religiosa».

Sociedad patronal

Y como su homóloga sevillana, agrupó a muchos de los comerciantes e industriales de la villa, actuando como una sociedad patronal más. Sin embargo, careció de la influencia y poder político de la Unión Comercial de Sevilla, a pesar de la férrea crítica que siempre ejerció contra el caciquismo en Dos-Hermanas.

La sede de la Unión Comercial quedó establecida en el edificio de la plaza de Alfonso XII esquina con la calle Santa Ana. Fue propiedad de Jesús de Grimarest. Edificio que, por cierto, sería derribado en 1989.

Miembros fundadores
Fueron sus socios fundadores los siguientes nazarenos: Bernardino de Cos y Domínguez de la Piedra, Antonio Troncoso Herrera, Salvador Alarcón, Francisco Campo, Aurelio Fernández, Fernando Rincón, Fernando Fernández Martínez, Federico Torralva, José Jiménez Bueno, Antonio García Sánchez, Felipe Muñoz Ramos, Antonio Fernández y Plácido Sáez.

Organización de eventos

A lo largo de su existencia, organizó numerosas veladas y fiestas. De este modo, el 9 de agosto de 1920 se organizó sede una serie de veladas en el patio de su sede, «cuyas paredes se hallan tapizadas con hiedras, jazmines y boneteros y su cielo cubierto de caprichoso emparrado de farolillos venecianos, con intercalados eléctricos». En ese momento, los socios de la Unión Comercial nombraron por unanimidad socio predilecto a Manuel Arahal Martínez. Lo hicieron «en recompensa a su reconocido celo e interés desplegado en las mejoras llevadas a cabo en la organización de aquel centro», según informó el periódico sevillano «La Unión».

Tres años más tarde, tenemos noticias de la celebración de unos bailes con motivo de la fiesta de las cruces. Para tal ocasión, se estrenó una pianola. Y en ese mismo año de 1923, durante las fiestas de Santiago y Santa Ana, la Unión Comercial montó una caseta, que, según cuentan las crónicas de la época, fue la más exitosa del Real nazareno. Se dice que el techo de la caseta estaba adornado con multitud de pañolones de colores y farolillos a la veneciana. Tanto gustó, que quedó instalada también en el mes de agosto para celebrar bailes de sociedad los domingos y festivos. En los años siguientes volvería a instalar su propia caseta durante las fiestas patronales.

Cuando en septiembre de 1923 se produjo el golpe de Estado del general Primo de Rivera, la Unión Comercial se apresuró a enviar un telegrama al general del tenor siguiente. «Unión Comercial de esta villa que tanto combatió políticos fracasados, envía entusiasta felicitación, ofreciéndose para todo cuanto redunde en beneficio Patria». Contravenía, de esta forma, a los principios fijados en su constitución de estar ajeno a toda idea política.

Después de vivir una época verdaderamente dorada en la década de los años 20 y principios de la siguiente década, a partir de la Guerra Civil comenzó su lenta decadencia.

Sus presidentes (1919-1937)

En la sesión fundacional de la Unión Comercial, se nombró presidente al comerciante nazareno Bernardino de Cos y Domínguez de la Piedra, que ocuparía el cargo casi diez años, entre 1919 y 1928.

Tras él vendrían Antonio Troncoso Herrera (1928), Álvaro Pareja López (1928-1930), Antonio León Cruz (1930-1931), Carlos Delgado de Cos (1931-1933), Manuel Sánchez y Sánchez (1933), Eduardo Moreno Siles (1933-1935), Eugenio Morillas (1935-1936), y, de nuevo, Carlos Delgado de Cos (1936-1937) y Antonio Troncoso Herrera (1937).

Por desgracia, desconocemos los nombres de las personas que sucedieron a Troncoso en la presidencia de la Unión Comercial.

Asimismo, ocuparon la presidencia de honor de esta institución dos destacados personajes de la época. Uno de ellos fue Julián de Cos Torres (1919), que fue alcalde de la villa e importante empresario. El otro, Pedro Fernández-Palacios Labraña (1928), dueño de la huerta Palacios y líder de la Unión Comercial de Sevilla entre 1918 y 1932.

SABÍAS QUÉ… El primer torero nacido en Dos-Hermanas del que se tiene constancia documental fue Manuel Doval. En 1889, el periódico «La Correspondencia de España» publicó esta noticia: «El arte taurino va a contar desde la temporada próxima con un nuevo diestro que, aunque ya era ventajosamente conocido por los aficionados, no había resuelto hasta ahora de dedicarse al ejercicio de tan arriesgada ocupación. Este diestro, que se distingue principalmente en el manejo de la muleta, es natural de la inmediata villa de Dos-Hermanas, donde reside y se llama Manuel Doval».

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here