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Llevaba ya seis años sin dirigir cine el irlandés Neil Jordan hasta La Viuda. Es autor de interesantísimas cintas de éxito en las que ha tocado todos los géneros, como Michael Collins, El fin del romance, Entrevista con el vampiro, Juego de lágrimas, Contracorriente o Desayuno en Plutón, entre otras, y vuelve ahora con una cinta de terror psicológico, con un personaje femenino obsesivo y psicótico, clara heredera de películas de los noventa como Mujer blanca, soltera, busca…, o La mano que mece la cuna, cumpliendo uno tras otro todos los tópicos del género, sin ofrecer ninguna sorpresa.

Frances es una joven dulce e ingenua que, tras la muerte de su madre, se muda a Manhattan junto a su amiga Erica. Un día encuentra un bolso en el metro, y decide llevárselo a su dueña. Así conoce a Greta, una pianista viuda que vive sola desde que su hija se fue a París a estudiar. Rápidamente se convierten en amigas, al ver la una en la otra los papeles de la mujer que falta en sus vidas. Pero entonces, Frances descubre en la casa de Greta una colección de bolsos idénticos al que encontró, con los datos de otras jóvenes. Al decidir romper el vínculo, la joven empezará a verse acosada y su vida se convertirá en una pesadilla.

Irlanda-Estados Unidos, 2018 (98′)
Título original: Greta.
Dirección: Neil Jordan.
Producción: Lawrence Bender, James Flynn, Sidney Kimmel, John Penotti.
Guión: Ray Wright, Neil Jordan.
Fotografía: Seamus McGarvey.
Música: Javier Navarrete.
Montaje: Nick Emerson.
Intérpretes: Isabelle Huppert (Greta Hideg), Chloë Grace Moretz (Frances McCullen), Maika Monroe (Erica Penn), Colm Feore (Chris McMullen), Stephen Rea (Brian Cody), Jane Perry (Trabajadora del refugio de animales), Jeff Hiller (Maitre), Parker Sawyers (Manager Park Hill), Brandon Lee Sears (Repartidor de flores).

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En la época de la paranoia, la era post-atentados, que alguien deje un bolso abandonado en un asiento del metro (impoluto, por cierto, para ser Nueva York) y que nadie se asuste, que nadie se percate de ello y avise a los artificieros, ni de que una desconocida (que no es dueña de dicho bolso) lo agarre y salga del vagón tranquilamente, ya es para mosquearse. Pero, venga, aceptamos la premisa. Entramos al trapo. Sobre todo porque después la amiga de la protagonista, la única con dos dedos de frente, pone algo de coherencia al asunto.

La película se sostiene y se mantiene por la presencia, siempre magnética, siempre perturbadora, de una Isabelle Huppert muy pasada de rosca. Tanto que hace que la situación sea divertida más que aterradora. Jordan sigue todos y cada uno de los pasos prestablecidos en el género pero no arriesga lo más mínimo, como sí pasaba en las cintas noventeras mencionadas antes. A La viuda le falta algo, una vuelta de tuerca que Jordan ha tenido en casi todas sus películas, pero que aquí, quizás por su propia falta de interés en el asunto (puede que haya tenido que recurrir a esta historia por falta de apoyo a la hora de realizar otros productos más interesantes), brilla por su ausencia.

A Huppert la acompañan, en un reparto casi eminentemente femenino, una Chloë Grace Moretz muy sosa, y una Maika Monroe (a la que conocimos con It follows) cuyo papel es quizás el más interesante y el que más sustancia presenta, aunque tampoco sorprenda demasiado.

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