Esta céntrica calle de Fernán Caballero apareció a mediados del siglo XVIII, sobre un pequeño camino que atravesaba una extensa huerta donde estaban plantadas numerosas moreras, de ahí que se la conociera con el nombre popular de la huerta: las Morerillas.

A lo largo de aquel siglo y durante buena parte de la siguiente centuria, fue considerada como una simple callejuela de paso, que comunicaría la calle de los Humeros y el callejón del cementerio viejo con el caminillo Real. Por esas fechas no existían casas habitadas en esta vía, razón por la cual no apareció en ninguno de los padrones que se confeccionaron a lo largo del XIX por parte del consistorio nazareno y de la parroquia de Santa María Magdalena.

No obstante, la situación cambió a partir del Sexenio Revolucionario (1868-1874). En esos años, y debido al crecimiento demográfico que se estaba dando, se hace necesaria la construcción de nuevas casas. En esta calle comenzaron a construirse nuevas viviendas y ya en el padrón parroquial de 1876, aparecen recogidas siete casas, una de ellas habitada por 34 personas, de lo que se deduce que se trataba de un corral de vecinos.

El crecimiento de la calle fue tremendamente rápido, pues en el siguiente padrón parroquial que se confeccionó, el de 1878, se anota que posee 17 casas, las mismas que aparecen en el padrón de 1892, residiendo en la calle 66 habitantes.

Pasaron los años y, a pesar de su carácter céntrico (a un paso de la principal plaza de la localidad), las autoridades locales apenas mostraron interés por adecentar su firme, que continuó siendo terrizo y casi impracticable durante muchos meses del año. Únicamente sabemos que, en abril de 1877, se procedió a la compostura de las calles Humeros y Fernán Caballero, obra realizada por el maestro alarife Antonio Muñoz, quien percibió por los jornales 127,75 pesetas, mientras que se pagaron a Juan Miguel Carballido 75 pesetas por el transporte de la tierra y el albero empleados para aquella compostura.

Por otra parte, no se incluyó en la lista de calles que se verían beneficiadas con el alumbrado eléctrico en 1903. Tampoco se benefició del proyecto de adoquinado de calles en la década de 1920, teniendo que esperar a mediados del siglo XX para procederse a su adoquinado.

A lo largo del siglo XX, prevaleció el carácter residencial de la calle de Fernán Caballero, siendo escasos allí los negocios, entre los que destacaremos la taberna de Cecilio González, abierta en los primeros años de aquella centuria, y un almacén de aceitunas en el inicio de la vía, esquina con las Morerillas.
Asimismo, a finales de esa centuria se procedió a su peatonalización, y en los inicios de la presente centuria se le dio el aspecto que actualmente posee.

¿Qué nombres tuvo?

Dos han sido los nombres oficiales que ha ostentado esta calle de Fernán Caballero a lo largo de su Historia. Desde sus orígenes fue conocida en el pueblo como el callejón de las Morerillas, por levantarse en el sitio así llamado.

Y con este nombre continuará hasta que en 1876 el consistorio nazareno decidió imponerle el nombre de Fernán Caballero, honrando de esta forma la labor desempeñada por la escritora Cecilia Böhl de Faber, que pasó largas temporadas en nuestra localidad y recogió en sus obras muchas de las tradiciones y leyendas de Dos Hermanas.

Y tal aprecio siguieron teniendo los nazarenos por Fernán caballero que su nombre continuó en el nomenclátor hasta nuestros días, a pesar de los continuos vaivenes políticos del consistorio durante el siglo XX.

Fernán Caballero

De todos es conocido que Cecilia Böhl de Faber, que tomó el pseudónimo de Fernán Caballero (nombre, por cierto, de una localidad de la provincia de Ciudad Real), nació en la ciudad suiza de Morges en 1796, hija de Juan Nicolás Böhl de Faber y de la ilustrada gaditana Francisca Javiera de Larrea (conocida como Doña Francisca o Frasquita Larrea).

Durante su matrimonio con el marqués de Arco Hermoso, pasó largas temporadas en Dos Hermanas, residiendo en la hacienda de la Mina Chica, ubicada a las espaldas de la iglesia de Santa María Magdalena, muy cerca de la calle que hoy tratamos. Tras la muerte del marqués, Fernán Caballero no regresó más a Dos Hermanas (salvo puntualmente en 1857), donde había dejado numerosos amigos, entre los que se encontraban el párroco don Alonso Joaquín de Rivas y el sochantre Francisco de Paula Vigil. Finalmente, falleció en Sevilla, en abril de 1877.

¿Sabías qué…? El 23 de abril de 1921 se celebraron en la parroquia de Santa María Magdalena solemnes honras fúnebres en sufragio del alma de Eduardo Dato Iradier, presidente del Consejo de Ministros, asesinado el 8 de marzo de ese mismo año. Poco tiempo después, el consistorio nazareno decidió bautizar con su nombre a una calle del pueblo, siendo actualmente un tramo de la avenida de Andalucía.

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