El Consejo de Hermandades y Cofradías de Dos Hermanas, desde hacía algunos años, venía liderando la iniciativa de muchas personas nacidas y arraigadas en el mundo cofrade nazareno, así como la de todas las Hermandades, de pasión o no, de Dos Hermanas para incorporar en el nomenclátor nazareno a Francisco Díaz Vicario: Capataz Curro Vicario.

Iniciativa, siempre, fundamentada en el nacimiento de un capataz de nuestra Semana Santa cuando un Jueves Santos de 1939, en la Capilla de San Sebastián, al que fuera capataz de la Hermandad de Veracruz, José Álvarez Alcoba El Melón, le solicitó y le permitió sacar el paso de Cristo.

Tras esa maravillosa y excelente primera experiencia, en 1940 formó su primera cuadrilla de costaleros –decía que ser capataz no es sólo conducir un paso; un capataz es el que forma a su cuadrilla– y sacó su Cristo de la Oración en el Huerto. Desde este momento y hasta 1970 disfrutó como pocos de treinta años continuados en los que, sin duda, engrandeció la Semana Santa de Dos Hermanas, sacando y paseando las imágenes de todas las hermandades nazarenas.

A partir de este año, 1970, Curro comienza una labor didáctica como fue la de formar y enseñar a hermanos costaleros y capataces de diferentes hermandades – mostrando sus resultados el año 1976 cuando por primera vez el Cristo de la Hermandad de la Oración en el Huerto es paseado por hermanos costaleros -. Labor que le llevó a consagrar muchas noches a ensayos y pruebas y, en cierto modo, a vivir y sentir otra Semana Santa, la que se vive alrededor de los costeros, con su terno negro y su voz siempre motivadora y didáctica.

Como decía, Curro se retiró en 1970, pero aún le quedaría un momento imposible de olvidar cuando, en reconocimiento a su trayectoria, la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando le invitó a que el sábado 23 de junio de 1973 tocara de nuevo el martillo para sacar, coronar y pasear a la Virgen de Valme con costaleros de la cuadrilla del capataz Manuel López Díaz El Moreno, aunque con contrato firmado por Curro Vicario, como capataz, y el hermano mayor Manuel Moreno Pérez.

En definitiva, Curro fue un personaje que marcó una época en la Dos Hermanas de su tiempo. Indiscutible, reconocido, admirado y referente de la Semana Santa nazarena, un santo y seña del mundo del costal en Dos Hermanas. Admirado por los cofrades, los aficionados e incluso por muchos de sus brillantes compañeros en aquellos años.

Debido a lo narrado anteriormente, El Pleno Extraordinario del Ayuntamiento de Dos Hermanas celebrado el pasado día 9 de mayo, aprobó por unanimidad el nomenclátor de los viarios de distintos espacios urbanos de nuestra ciudad, con el objetivo de honrar la memoria de personas que significaron y formaron parte activa en nuestra sociedad nazarena. En definitiva en reconocimiento y homenaje a su dedicación por y para Dos Hermanas.

Una de ellas, fue la de Francisco Díaz Vicario Capataz Curro Vicario.
Aprobación que agradecemos infinitamente, pues para toda nuestra familia fue un acuerdo y noticia de una inmensa alegría, debido al trabajo y pasión que le puso a su oficio de capataz a la Semana Santa nazarena, y como no implícitamente a nuestra madre.

Ya, hoy, Curro Vicario pasa a formar parte de los grandes del martillo que se les concede y rotula una calle, una plaza o… como Manolo Santiago, Salvador Dorado El Penitente o Luis León.

Por todo ello, por la iniciativa, por el procedimiento y por la aprobación, gracias, gracias y gracias.

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