Que la caseta juega un papel imprescindible en cualquier feria que se precie está fuera de toda duda. Punto de reunión, diversión y convivencia, ha tenido o sufrido, como cualquier otro aspecto de la feria, una evolución a lo largo de la Historia. Veamos, a continuación, la evolución de las casetas de la feria en cuatro fechas diferentes.

1904

En aquel año, las fiestas patronales de Santa Ana (germen de lo que será nuestra actual feria) se celebraron en los terrenos situados al final de la avenida de la Cruz y justo delante de la huerta de San Carlos, propiedad de don Jesús de Grimarest.

En esta interesante fotografía, vemos en primer término la decoración del recinto, a base de farolillos y banderas nacionales, y al fondo se adivina una caseta con techumbre a dos aguas, muy similar al aspecto que hoy presentan las casetas, y a su lado una serie de tiendas, que se asemejan a las antiguas tiendas de campaña militares.

1925

Seguimos con la evolución de las casetas de la feria. Esta otra fotografía corresponde a la caseta que en 1925 levantó el Círculo de la Unión Comercial en el paseo de Federico Caro con motivo de las fiestas patronales. Como se puede observar, nada tiene que ver con la idea que todos tenemos de lo que es una típica caseta de feria.

La que ahí podemos apreciar tenía un valor más bien decorativo, teniendo lugar los bailes y las reuniones en un pequeño recinto alrededor de la caseta y acotado por una valla, que podemos ver en la fotografía. Este formato de caseta, con leves variaciones, se mantendrá hasta bien entrado el siglo XX.

1979

En esta fotografía vemos un paso más en la evolución de la caseta nazarena, que se va acercando a la actual. En esta ocasión vemos la caseta de la Hermandad Sacramental de la Santa Vera-Cruz, en este caso, en el recinto ferial de Los Montecillos. Se puede apreciar la techumbre a dos aguas propia de la caseta sevillana.

1992

Finalmente, en este repaso por las casetas de la feria, aquí podemos apreciar el aspecto que presentaba la Caseta Municipal en 1992. Aspecto que aún mantiene, aunque con otros detalles decorativos. Frontones triangulares en la fachada principal, farolillos en el techo interior… La típica caseta sevillana.

SABÍAS QUÉ… En julio de 1896, debido al mal estado de las arcas municipales, varios hacendados de la villa (entre ellos el dueño de la fábrica de yute, Manuel Juan Alpériz) corrieron con los gastos originados por la festividad del Corpus Christi y las fiestas patronales de Santa Ana. La cantidad que desembolsaron fue devuelta por el consistorio en septiembre de ese mismo año.

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