Ni las altas temperaturas de las primeras horas de la tarde, rozando los 30 grados, de este Martes Santo frenaron la devoción que en la barriada de Las Portadas, y fuera de ella, se le tiene a los Titulares de la Hermandad de Pasión.

Bajo un sol de justicia y poco antes de las cuatro y media de la tarde, se ponía en la calle la cofradía con sus nazarenos de blanco y negro. Mucha expectación en el barrio por ver en la calle al Cristo que tallara Luis Álvarez Duarte con su nueva túnica morada, bordada en oro, regalo de un grupo de hermanos y devotos.

Una imagen diferente, con más empaque y menos movimiento al andar, del Nazareno de Pasión que procesionaba coronado de espinas y con las potencias.

Tras sus pasos, otro de los estrenos del Martes Santo, la Banda de San Juan Evangelista de Triana, que puso al caminar del Señor sones de cornetas y tambores. Un sonido diferente al habitual, el de la agrupación musical, y que sorprendió a su paso.

Además, la hermandad se paseaba este año a la salida por las calles de su barrio antes de buscar las amplias avenidas que lo condujeran al centro de la ciudad.

Tras el Cristo, la Virgen del Amparo, con dos cirios votivos entre su candelería, uno en ayuda de las familias más necesitadas del Centro de Orientación Familiar y otro dedicado a los niños con cáncer, de la Asociación ANDEX.

Con sones de coronación, los de las vírgenes de la Paz y la Macarena, la Dolorosa salía de su parroquia, estrenando nuevo pecherín bordado en oro, regalo también de sus fieles, y con un elegante y colorista exorno floral.

Tras su manto, la devoción de su gente que no la deja sola cada jornada de Martes Santo y que camina tras sus pasos y los de su hijo de Pasión. Como lo hace al cierre de la presente edición.

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