El Colegio Cervantes se ha adaptado y volcado en las necesidades educativas y los problemas auditivos de Juanjo, un menor con sordera severa que no ha parado de evolucionar en su educación. Lo ha hecho gracias a las medidas puestas en marcha por el centro, con su directora, Reyes Luque, al frente, para facilitar su integración.

Según explica su tutora, Vanesa Rodríguez, una de las primeras acciones adoptadas por el colegio fue no cambiar al menor de grupo una vez entrado en la fase de Primaria, como se hace con el resto del alumnado. Ya que “el niño estaba muy bien integrado con sus compañeros, que también han aprendido lengua de signos en Infantil, gracias a la logopeda del centro”.

Además, desde 1º, el menor cuenta con una maestra de Pedagogía Terapéutica con Lengua de Signos, solicitada por la familia y la dirección del centro, que está todos los días con él. Su función, explica la propia Patricia Lozano, “interpretar los contenidos y adaptarlos a sus necesidades”. Una ayuda fundamental para que el menor ya, por ejemplo, “lea y tenga capacidades comunicativas para expresar lo que le pasa”.

Pelotas en el mobiliario

Una de las acciones más originales que se han tomado para hacerle la vida más fácil fue la insonorización del aula, colocando pelotas de tenis en las patas de las mesas y sillas para que los niños y niñas no hagan ruido al moverse. Y la idea es trasladar esta iniciativa al mobiliario del comedor.

Las medidas se completan con un curso de lengua de signo al que se ha sometido el profesorado del centro, con muy buena acogida, o adaptar las actividades de fechas claves, como el Día de Andalucía, interpretando canciones en lengua de signos, que el alumnado se aprende para esas ocasiones.

Mucho interés por parte del profesorado y alumnado y eso, explica Vanesa Rodríguez, “la familia lo agradece”, sobre todo, apunta la tutora, “al ver la evolución y el avance emocional del niño, que va cumpliendo sus objetivos”.

Sordera severa
Juanjo es un niño de siete años que a los dos le diagnostican una migración neuronal por la que se pensó que no desarrollaba el lenguaje. Tras muchas pruebas, algunas de ellas repetidas, con seis años descubren que es una sordera severa y se le ponen dos implantes cocleares.

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