El 20 de julio de 1815, llegó a Dos-Hermanas un lujoso carruaje que consiguió captar la atención y curiosidad de los nazarenos, poco habituados a aquellos pomposos medios de transporte. El carruaje enfiló pronto la calle del Canónigo, dirigiéndose sin pérdida de tiempo a la escribanía pública de Juan Nepomuceno Muñoz, situada muy cerca de las populares Cuatro Cantillos.

Del carruaje descendió un prestigioso personaje sevillano de origen inglés: Nathan Wetherell, que en los años de la Guerra de la Independencia se ganó el sobrenombre de ‘amigo de los pobres’ por su particular atención a los más desfavorecidos de la capital hispalense. Todos los sevillanos tenían muy presente cómo durante la grave hambruna de 1812, Wetherell repartió una sopa diaria a las puertas de su fábrica de curtidos, ubicada en el antiguo convento de San Diego, junto a la fábrica de Tabacos.

Pero, ¿por qué vino a Dos-Hermanas este peculiar inglés que a duras penas chapurreaba algo de español? Wetherell se trasladó a nuestra localidad para firmar el contrato de compra de un pinar que había adquirido día antes al sevillano Mariano de Illanes. Rápidamente, entró en la escribanía pública nazarena, donde se encontraban el escribano Juan Nepomuceno Muñoz (con el contrato listo para ser firmado), Juan Ramón Ximénez (que actuaba en nombre de Illanes, que no pudo acudir a Dos-Hermanas), Francisco Muñoz y Bocardo (hijo del escribano), Nicolás Bocardo y Juan José de Quirós, vecinos de la villa que actuarían como testigos. El acto de la firma del documento apenas duraría un momento. Pronto, Wetherell regresó a Sevilla, aunque es más que probable que se pasara antes por el pinar que había adquirido (conocido en el pueblo como el Pinar Chico), para hacer una breve inspección.

Nathan Wetherell (c.1747-1831)
Nathan Wetherell nació en Darlington (Inglaterra), hacia 1747, aunque fue bautizado el 15 de octubre de 1749. Quedó huérfano de padre en enero de 1750, haciéndose cargo de su educación y crianza su tío paterno, el doctor Nathan Wetherell. Siendo adolescente, su tío le envió a Londres para que se instruyera en el oficio del cuero, abriendo su propia tienda a finales de la década de 1770. Poco después, en 1781, casó con Elisabeth Naish, de cuya unión hubo tres hijos, aunque sólo sobrevivieron dos, entre ellos John (Juan) Wetherell, que tanta importancia tuvo en la vida cultural sevillana del primer tercio del XIX. Convencido por el comisionado español Bernardo Arochena, llegó a Sevilla en 1784, e instala en el abandonado convento de San Diego (donde hoy se alza el Casino de la Exposición) una fábrica de curtidos, que tanto prestigio tuvo en la España de finales del XVIII y principios de la siguiente centuria. No debemos olvidar que gracias a sus gestiones se trajo a Sevilla las primeras máquinas de vapor que hubo en España. Gran filántropo y coleccionista de obras de Arte, Nathan Wetherell murió en Sevilla, la ciudad que le acogió, el sábado 21 de mayo de 1831.

La relación de Nathan Wetherell con Dos-Hermanas venía de tiempo atrás. En octubre de 1794, como bien apuntaron en su momento la profesora Álvarez Pantoja y Ezequiel Gómez Murga (sus grandes biógrafos), Wetherell había tomado en arrendamiento la hacienda de la Serrezuela por tres años, pagando de renta anual 770 reales. Veinte años más tarde, en 1814, las monjas de San Clemente le arrendaron la hacienda de Quintos y en 1816 el sevillano Francisco Antonio Rodríguez le entregó su rica huerta del Rincón para que la explotase. No satisfecho con estos arrendamientos, Wetherell tomó en alquiler, en 1820, algunas tierras de sembradura situadas junto a la citada huerta y propiedad del marqués de la Mina.

La adquisición de aquel pinar vino a completar sus inversiones agrarias en Dos-Hermanas. Al ser dueño de una fábrica de curtidos, utilizaría la corteza de pino para curtir y dar color a las pieles. Según manifestó C. Miguélez en 1805, la corteza de pino se solía utilizar en varias fases del proceso de fabricación de la denominada “suela coloreada o de la tierra”.

La Guerra de la Independencia supuso un punto de inflexión en la carrera industrial de Wetherell. A partir de entonces, debió hacer frente a numerosos problemas económicos, por lo que hacia 1828 no tuvo más remedio que vender este Pinar Chico, que, por cierto, estaba situado en el pago de la Carraholilla. Con esta venta se puso punto y final a la vinculación de Wetherell con Dos-Hermanas.

Foto del mes

Traemos en esta ocasión esta curiosa fotografía en la que aparece la nazarena Dolores Rodríguez Viejo (1912-1953), elegantemente ataviada con un mantón de Manila. La instantánea fue tomada frente a la fachada principal de la iglesia de Santa María Magdalena en uno de los días de la velada de Santa Ana de 1930. Llama mucho la atención el fondo, en el que se representa un rincón idealizado de Sevilla, destacando la popular Giralda. Era muy común que, durante la velada, un fotógrafo llegado de la capital hispalense montara su peculiar ‘chiringuito’ en la plaza de Alfonso XII, colocando uno o dos fondos de tela con paisajes, para que los vecinos del lugar pudieran hacerse allí un retrato. De esta forma, conseguirían un recuerdo de aquellos días de velada.

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