Mateo 6, 1-18

HAY UN REFRÁN anglosajón que dice que el demonio está en los detalles. Y viene a referirse a que son las pequeñas cosas que, a primera vista, nos parecen anecdóticas, las que hace funcionar mal, o bien, cualquier actividad humana. Los mediterráneos somos más comprensivos y campechanos, no nos preocupan tanto las cosas pequeñas… y al final puede que terminemos sin preocuparnos de nada.

Un matrimonio se comienza a estropear por los pequeños detalles; pequeños detalles de desconsideración, de frialdad, de desafección, incluso de desprecio. Un buen médico es el que sabe valorar el síntoma del paciente al que otros no dieron importancia. Un buen padre está atento a su hijo, con esa atención que busca la distancia justa, para que pueda desarrollarse con seguridad en sí mismo y contando con su paternal aprobación. Hablar en el momento justo, callar cuando se debe, preguntar lo que es necesario, decir siempre lo que construye… No es fácil ser persona.

Es más fácil ser creyente.

Ante Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, siempre nos sentimos acogidos y en paz. Ante Él podemos desahogar nuestro corazón, y reconocer sin ambages nuestros errores. Es el garante de nuestra libertad, aunque con ella lo alejemos. Él nos desnuda con su mirada materna, y nos invita a que nos zambullamos en el agua de la gratitud y la fraternidad. Ser creyente es fácil. Esta cuaresma déjate alcanzar por la voz de quien te quiere más humano. Haz silencio y prueba.

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