Hace unos días, viajaba en tren local cuando escuché a dos jóvenes decir que iban a hacer la huelga feminista del 8 de Marzo para aprovechar y “hacer cosas”. No les juzgo, porque yo también fui inconsciente de la cruda realidad hasta que no llegué a ponerme las gafas violetas y me di cuenta lo necesario que era este día para visibilizar la lucha de las mujeres y porque aún queda bastante por hacer.

Por esto, compañeras, me dispongo a explicaros a vosotras y a las que aún no se han puesto las gafas violetas, por qué TODAS deberíamos hacer huelga el 8 de Marzo.

Yo hago huelga:Porque aún queda bastante por hacer para que exista igualdad plena entre hombres y mujeres.

Porque las mujeres ganamos sólo entre el 60 y el 75 por ciento del salario de los hombres en trabajos de igual valor.

Porque para conseguir algo, las mujeres tenemos que hacer el doble y el triple de esfuerzo que los hombres.

Porque el Estado hace recaer en las mujeres gran parte de lo que debería estar atendido a través de los servicios públicos y la corresponsabilidad de los hombres.

Porque todas las mujeres hemos sufrido o sufrimos algún tipo de discriminación por género, sea en mayor o en menor medida.

Por las que lucharon en el pasado para que hoy en día tengamos derechos.

Para que las mujeres de las futuras generaciones sean LIBRES.

Porque de nada sirve que existan buenas leyes en igualdad y contra la violencia de género, si los/as profesionales de todas las instituciones no están formados/as, ni concienciados/as en igualdad.

Porque las mujeres sufrimos los roles más despreciables.

Por las miles y miles de mujeres y niñas traficadas para consumo sexual de los hombres y su irrefutable conexión con la “industria del sexo” y la prostitución.

Por las mujeres migrantes, las cuales sufren mayores violencias en el proceso migratorio y discriminaciones xenófobas y racistas.

Porque mi adolescencia estuvo marcada por desórdenes alimenticios por culpa del rol impuesto por esta sociedad machista que me imponía exigencias para agradar a los/as demás.

Porque el romanticismo me enseñó a ser sumisa y cuando fue tarde, las instituciones no estuvieron a la altura y me dejaron sola y desamparada.

Porque cuando hago una entrevista de trabajo, me siguen preguntando si tengo algún problema con el horario por ser mamá.

Por ti, compañera que YO SI TE CREO y te apoyaré SIEMPRE.

Porque cuando voy sola por la calle según qué horas, aún tengo PÁNICO.

Porque nos están VIOLANDO, MATANDO, ACRIBILLANDO… por el simple hecho de ser mujer

Por todas estas razones y desgraciadamente, infinitas más, es importante y necesario hacer huelga y así, reivindicar un nuevo modelo social, justo, democrático e igualitario.

La huelga feminista responde sin duda y de forma estructural, contra el sistema capitalista y patriarcal que se basa en sacar beneficios y privilegios de las desigualdades y opresiones que sufrimos todas las mujeres en toda nuestra diversidad (migrantes, racializadas, trans, con diversidad funcional, jóvenes y mayores). La invisibilización de los trabajos de cuidados, la feminización de la pobreza, las violencias machistas o la falta de libertad en las identidades sexuales y/o expresiones de género son algunos de los síntomas de la subordinación social a la que nos vemos sometidas en todas las esferas de la vida y hace ineludible tomar todos los espacios que también nos pertenecen: las calles, las instituciones, los centros de trabajo o estudio, los mercados, etc.

Por lo tanto, tenemos que demostrar que, si nosotras paramos, el mundo se desploma.

Así que, ¡A LA HUELGA, COMPAÑERAS!

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