Los manidos debates sobre si no hay nadie que sea profeta en su tierra con Manu Sánchez están más que superados. El humorista nazareno colgó, el pasado fin de semana, el cartel de no hay localidades en las dos funciones que de su último montaje, El Buen Dictador, programó la Delegación de Cultura y Fiestas en el teatro municipal.

Tras ponerse en la piel de un monarca o un santo, en sus montajes previos, Manu apuesta en este espectáculo por un dictador a medio camino entre el cielo y la tierra. Dejando en todo momento claro que aquí el que mandaba era él. El buen dictador de Manu Sánchez se convirtió en una especie de consultorio en el cielo al que llamaban los seres terrenales para contar sus problemas.

2h 35 minutos
de humor con Manu Sánchez.

Humor y crítica como siempre van unidos en el humor de Sánchez, que dio un buen repaso a la actualidad. Sin poder faltar su personal visión de los problemas cotidianos que más afectan a los seres humanos y sin olvidar los guiños locales a su ciudad y su gente.

Los aplausos no pararon de sonar durante toda la noche entre un público entregado y que pudo reír en paz con Manu Sánchez.

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