GREEN BOOK

En este fin de semana han coincidido la entrega de los Goya (por primera vez en Sevilla), donde Campeones ha sido la ganadora moral, al llevarse el premio a la mejor película (aunque la que ha recogido más cabezones, con un total de siete, ha sido la mucho más interesante El reino), con el estreno de Green book, una de las favoritas (cada vez más) para los Oscar de final de mes. Lo curioso es que ambas cintas comparten más de lo que en un principio podría parecer. Y es que las dos son cintas en las que una crítica negativa, un “pues no es para tanto” hace que te miren mal, que piensen que no tienes sentimientos.

Que no se malinterprete: están bien hechas, bien dirigidas; pero a ambas les pierde que el mensaje (necesario y efectivo) se diluya en una calidad cinematográfica que es, en realidad, bastante más corta, en unas formas narrativas que abundan en clichés y en tópicos de sobras conocidos. Y así, tenemos en ambos casos, películas con buenas intenciones pero que resultan prefabricadas, artificiales.

Dirigida por Peter Farrelly, que hace dos década presentaba (junto a su hermano Bobby) grandes éxitos de taquilla como Dos tontos muy tontos o las mucho más interesantes (aunque igualmente desquiciadas) Algo pasa con Mary o Yo, yo mismo e Irene, aquí se embarca en esta historia basada en hechos reales, un trasunto de Paseando a Miss Daisy, que resulta mucho más convencional, bastante menos arriesgada que su trabajo anterior, y que viene a ser prueba evidente de que el Hollywood blanco tiene mala conciencia sobre cómo ha tratado a la raza negra históricamente y de cómo trata de redimirse.

Estados Unidos, 2018 (130′)
Dirección: Peter Farrelly.
Producción: Jim Burke, Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga, Charles B. Wessler.
Guión: Nick Villalonga, Brian Hayes Currie, Peter Farrelly.
Fotografía: Sean Porter.
Música: Kris Bowers.
Montaje: Patrick J. Don Vito.
Intérpretes: Viggo Mortensen (Tony Lip), Mahershala Ali (Dr. Don Shirley), Linda Cardellini (Dolores), Sebastian Manescalco (Johnny Venere), Dimiter D. Marinov (Oleg), Mike Hatton (George), P.J. Byrne (Ejecutivo discográfica), Joe Cortese (Gio Loscudo), Maggie Nixon (Recepcionista Copa Coat).

La historia de Tony Lip, un italoamericano racista que vive en el Bronx, que es contratado como chófer para llevar al virtuoso pianista negro Don Shirley durante una gira por los estados profundos del Sur, donde todavía existe la segregación, y donde los mismos potentados que han ovacionado al artista en su actuación le obligan después a usar un sucio cuartucho para ir al aseo, porque no pueden compartir con él su retrete, sirve para que estos dos personajes, completamente antagónicos, acaben convirtiéndose en grandes amigos durante el viaje.

Mahershala Ali puede ganar su segundo Oscar en su segunda nominación por su magnífica interpretación. Viggo Mortensen lo tiene bastante más difícil, a pesar de que su trabajo también es bueno (aunque bordea la caricatura involuntaria en algunos momentos). Lo malo es que la historia bordea (y a veces cae de lleno) en muchos clichés. La historia de antagónicos ‘obligados’ a pasar un tiempo juntos y que acaban descubriendo que son más las cosas que les unen que las que les separan, se ha contado mil veces.

Y el que esté basada en hechos reales no garantiza que la película que los cuenta sea buena. Aquí, hay cosas (muchas) que no funcionan, y si bien la película se puede ver con agrado, situaciones como que el racismo de Tony se ventile y se elimine de un plumazo con apenas dos planos, o lo previsible de todo lo que ocurre, entre otros elementos, hacen que como película la cosa no termine de funcionar.

Más críticas en AQUÍ .

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here