LA FAVORITA

En la Inglaterra del siglo XVIII, con el país en guerra contra Francia, y una reina debilitada e inestable, enferma física y mentalmente, quien realmente dirige los designios del país a su antojo y beneficio es Lady Sarah Marlborough. Ella es la mano derecha de la monarca, a la que maneja cual títere.

Cuando llega al palacio una nueva sirvienta, Abigail, prima lejana de Sarah, antes aristócrata pero caída en desgracia tiempo atrás, esta intentará recuperar su antiguo estatus, y comenzará entre ellas una competición por ganarse los favores de la monarca y convertirse en su favorita.

La tercera película en inglés del director griego Yorgos Lanthimos, séptima en su filmografía, y primera cuyo guion no firma él mismo, es quizás la más accesible de sus cintas, la que más posibilidades tiene de llegar a un gran público, a pesar de que su estilo, sus grandes temas, su modo de afrontar y mostrar, siguen siendo los mismos, por lo que siguen siendo fácilmente reconocible las marcas autorales del mismo.

El libreto que han creado los británicos Deborah Davis (novata en esto del cine) y Tony McNamara (curtido en el mundo de las series de televisión) es magnífico. No llega a tener la pegada de las anteriores obras del heleno, pero casi casi. Ahí están por ejemplo, unos diálogos ingeniosos, chispeantes y (en ocasiones) deliberadamente anacrónicos (acorde con los personajes, unas mujeres evidentemente adelantadas a su tiempo, y a las que Lanthimos no duda en meterlas en humillaciones -con decir que la aparición de Abigail en palacio es tirarla de bruces en un charco de barro y excrementos creo que se evidencia esta idea-), que resultan mordaces, y donde el humor negro del director están claramente presentes en todo momento.

Irlanda-Reino Unido-Estados Unidos, 2018 (119′)
Título original: The favourite.
Director: Yorgos Lanthimos.
Producción: Ceci Dempsey, Ed Guiney, Yorgos Lanthimos, Lee Magiday.
Guión: Deborah Davis, Tony McNamara.
Fotografía: Robbie Ryan.
Montaje: Yorgos Mavropsaridis.
Intérpretes: Olivia Colman (Reina Anna), Emma Stone (Abigail Hill), Rachel Weisz (Lady Sarah), Nicholas Hoult (Harley), Joe Alwyn (Masham), James Smith (Godolphin), Mark Gatiss (Lord Marlborough), Jenny Rainsford (Mae), Tim Ingall (Lord Bingley).

Visualmente, La favorita destaca por una fotografía excelente que recuerda en no pocos momentos al Kubrick de Barry Lindon. Lanthimos recurre a una cámara que está casi permanentemente en movimiento, acudiendo también en muchos momentos al gran angular y al ojo de pez, que deforman la perspectiva y distorsionan la realidad, y muestran al personaje como un ser ínfimo y solo en el universo. El vestuario, los juegos de luces, la composición de los planos, el barroquismo y bizarrismo en los decorados, en el diseño de producción, hacen que la estética sea sencillamente magnífica.

Pero no podemos olvidar que estamos en una película de Lanthimos. Y a pesar de la belleza (a ratos, ya he mencionado antes que el director también recurre a la suciedad, a la enfermedad, a las cicatrices y la sangre en muchos momentos), y a pesar de ser una película de época, la trama va por unos derroteros (mucho) más turbios, en los que el director es ducho.

Es este un sátiro y destructivo triángulo amoroso entre una reina y dos mujeres que luchan por ser su mano derecha (y algo más que eso). Una perturbadora y apabullante historia de amor, celos y poder, una exploración de lo venenoso que puede resultar un halago. Es cruel y cruda, ridiculiza y muestra la decadencia moral de una clase social, dejando que sea el espectador el que juzgue. Es tremendamente actual, a pesar de transcurrir hace tres siglos. Y es lo suficientemente inteligente para no caer en lo fácil (que hubiera sido el enfrentamiento final, con todas las consecuencias de Lanthimos, entre las dos rivales).

Y no se puede olvidar hablar de sus tres protagonistas, ese tridente interpretativo en estado de gracia que conforman unas brillantes Rachel Weisz y Emma Stone, y una excelsa Olivia Colman (la única, y cada día crecen las posibilidades, que puede poner en aprietos a Glenn Close y Lady Gaga en los Oscar de este año). Personajes repletos de matices y que basculan de un estado a otro, de un sentimiento a otro, con apenas un gesto, y que son un deleite absoluto en esta historia de luchas de poder donde lo íntimo de los poderosos puede determinar lo que le ocurre al resto de los pobres mortales. Como en la vida real, vamos.

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