Director de la Banda de Santa Ana

Esta semana José Colomé se pone al frente de la dirección musical de la Banda de Música de Santa Ana. Con estudios musicales de trombón y dirección, desde el año 2004 ha dirigido diferentes formaciones musicales, realizando conciertos a nivel nacional e internacional.

¿Cómo afronta esta nueva etapa como director de la Banda Municipal de Santa Ana?
Afronto esta nueva etapa con mucha ilusión y ganas. La banda ha estado en los últimos años encorsetada en una visión de la música muy concreta y el potencial que sus componentes poseen está deseando florecer. Así que me siento muy afortunado por estar al frente de un conjunto tan prometedor en todos los ámbitos que se propongan.

Ya formó parte de esta formación hace años, ¿qué recuerdos guarda de esa época?
Yo comencé en junio de 1998. Recuerdo que ensayábamos en el matadero que había en la Avenida de Los Pirralos y recuerdo la ilusión de querer alcanzar el nivel de mis mejores amigos. Aún conservo las primeras partituras que toqué, las mariposas en el estómago, la primera vez que toqué un solo o que dirigí la Banda Juvenil por el 2001 en el Teatro Juan Rodríguez Romero. Recuerdo mis primeros pinitos como compositor y llevar el escudo de mi banda en el pecho con verdadero orgullo. Hay muchas primeras veces de la vida de un músico que yo experimenté en esta formación.

¿Qué le ha movido a aceptar la invitación?
En el ámbito sentimental, devolver esa deuda de gratitud que tengo hoy día por ser músico profesional y cerrar así el círculo en el que ahora, como maestro, puedo ofrecer a la banda. Por otra parte, el reto que supone ponerse al frente de una entidad centenaria, llena de posibilidades aún por desarrollar y teniendo por bandera hacer buena música.

Vuelvo a la banda para devolver esa deuda de gratitud que tengo por ser músico profesional

¿Hacer lo que a uno más le gusta en casa es una responsabilidad o una satisfacción?
Es ambas cosas. Por una parte, la satisfacción de hacer lo que a uno le apasiona hace que las horas del reloj no pesen jamás. Pero la responsabilidad y la implicación personal se vuelven muy intensas porque hay que tener en cuenta que en una banda de música con más de un siglo de historia han pasado músicos notabilísimos. Estar a la altura de ese legado es una responsabilidad altísima que asumo con humildad y trabajo constante.

Cada músico o director tiene su sello personal o musical, ¿cuál es el de José Colomé?
Me gustaría transmitir esa filosofía en la que la llama de la pasión artística es constantemente moldeada por la artesanal mano que da el dominio de la técnica a través de la experiencia. En resumidas cuentas, mostrar que en un mundo en el que todo va deprisa, un arte tan noble como la música no admite prisas y hay que trabajarla con paciencia, corazón y razón, dando así unos frutos únicos e inolvidables.

¿Tiene algún proyecto o líneas de trabajo para llevar a cabo con la banda?
Ofrecer primeramente nuevos puntos de vista sobre cómo hacer las cosas y colocar a la Banda de Dos Hermanas donde se merece, dada su calidad artística. Hay que actualizarla y volver a activar ciertos apartados en los que estaba aletargada y ahí entran muchos frentes, desde consolidar una buena escuela de música que nutra y asegure el futuro, la participación en certámenes, intercambios, renovar formatos de concierto, abordar programas y espectáculos ambiciosos, así como relacionarse con compositores contemporáneos serios e invitar a batutas relevantes. Hay mucho por hacer.

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