Se cumplen en estos primeros meses del presente año, el CL aniversario de el definitivo regreso de Nuestra Señora de Valme a la parroquia de Santa María Magdalena. Tal efeméride no podemos dejarla pasar, pues aquel hecho supuso un hito importantísimo en la Historia de la devoción de esta destacada talla fernandina. Veamos cómo se desarrollaron, a grandes rasgos, los hechos.

Desde que se produjo la revolución de septiembre de 1868 (llamada La Gloriosa) que destronó a Isabel II, la situación política de Sevilla se había vuelto, cuanto menos, inestable. Inestabilidad que también había afectado a Dos-Hermanas, donde la Junta Revolucionaria constituida no dudó en proclamar el estado de guerra. Asimismo, desde la capital hispalense habían llegado noticias de posibles incautaciones de iglesias (caso de Santa Lucía) y conventos y el comienzo del derribo de algunos templos como el de San Miguel.

En ese contexto de inseguridad, ya en noviembre de 1868 habían sido depositados en el palacio de San Telmo varias piezas y ornamentos de la ermita de Valme. El pendón de San Fernando, por su parte, había sido trasladado a aquel palacio poco antes de estallar la revolución, por lo que en la ermita sólo quedaba la imagen de Nuestra Señora de Valme, de gran devoción en Dos-Hermanas.

Permanecía en su ermita desde que en 1859 fue allí depositada por expreso deseo de los duques de Montpensier, que habían costeado la reconstrucción de la ermita. Aquel traslado de la imagen fernandina se hizo pese a que los vecinos de Dos-Hermanas no estaban del todo conformes, por lo que la inestable e insegura situación política de finales de 1868 se veía como una oportunidad perfecta para traer de nuevo la talla de la Virgen de Valme a Dos-Hermanas.

Petición vecinal

De este modo, varios vecinos de la localidad, con la excusa de cumplir varias promesas hechas a la Virgen de Valme, pidieron al entonces alcalde Julián Martínez (que había accedido a la alcaldía nazarena el primer día de enero de 1869) que solicitase al provisor del Arzobispado el traslado de la imagen a la parroquia de la villa. Y así, en una carta fechada el 4 de enero de 1869, el primer edil nazareno pidió licencia “para que sea trasladada a esta población el día 10 de este mes” con objeto de “cumplir varias promesas que tienen hechas a esta Soberana Señora, como son novenas, misas y rezos”.

Poco después, el 7 de enero el provisor ordenó al párroco de Dos-Hermanas, Francisco Álvarez García, un informe sobre este asunto. El cura nazareno emitió su informe el 8 de enero, y en él exponía ser:

Muy conveniente la traslación de la Señora a la Parroquia para satisfacer los deseos constantes de estos fieles que tienen una especial y verdadera devoción a la Virgen, y desearían viniera la Señora para siempre, pues aunque respetan las disposiciones superiores de la Iglesia, sin embargo, han sentido mucho que no esté como ha estado desde antiguo la Virgen del Valme en su Parroquia, y la invocan en todos sus apuros y hacen votos y promesas que deben cumplir especialmente en las circunstancias pasadas y aun presentes en que, no hijos del Pueblo, de Sevilla han venido revolucionarios que propalan doctrinas disolventes y aun herejías mezcladas con asuntos políticos han intentado disminuir la fe de estos fieles, no una vez sola, aun con peligro de mi vida he predicado en contra de dichos revolucionarios, en cuanto atacan a la Iglesia en materias religiosas, manifestando todos los fieles con lágrimas los deseos de ver entre ellos a Nuestra Señora del Valme”. Como se ve, el párroco deja ver las verdaderas pretensiones de los nazarenos: que la imagen quedara en la parroquia “para siempre”.

¿Sabías que… ? Cuando en 1869 la imagen de Nuestra Señora de Valme regresó a la parroquia de Santa María Magdalena, de nuevo fue colocada en el camarín del retablo mayor de la capilla del Sagrario, donde actualmente permanece. En ese lugar fue colocada por vez primera en septiembre de 1813, a instancias del entonces mayordomo de fábrica, Andrés López Mérida, que quiso ubicar a la talla, según sus propias palabras, “en el mejor sitio que tiene la Yglesia de Dos-Hermanas”.

Sin embargo, el día 10 de enero la imagen no fue trasladada a Dos-Hermanas, como pidió el alcalde nazareno. Un día después, el secretario de Cámara del Arzobispado pidió a José María Ruiz García, beneficiado de la catedral y capellán de la ermita de Valme, informe y dictamen “acerca de la historia de ese Santuario y de cuanto conduzca para poder proceder en el asunto con el acierto posible”.

Ruiz García contestaría el 13 de enero con un extenso informe, en el que, entre otras cosas, habla sobre el origen de la ermita de Cuartos y su vinculación con los duques de Montpensier.

Pidió en su informe que “se contestase al Señor Alcalde de Dos-Hermanas, se traslade a Nuestra Señora hasta el Domingo segundo de Cuaresma, en cuya tarde deberá quedar en su capilla, pero que no se procederá a su traslación sin que dicha autoridad conteste de estar conforme, convencido, y comprometido a devolver la Santa Imagen, bajo su palabra, (por motivos que oficialmente no puedo exponer), toda vez que el tiempo que media tienen lugar de cumplir los moradores de dicho pueblo sus votos, consistentes en novenas y misas”. Por tanto, veía bien el traslado de la imagen, pero éste debía ser siempre temporal, que no definitivo.

Respuesta al alcalde

El 16 de enero de 1869 se contestaría al alcalde accediendo a la petición de traslado, pero, al parecer, no se fija el tiempo que debía estar la imagen en la villa, por lo que el 19 de enero, el alcalde envió una misiva al secretario de Cámara en la que deseaba “se indique el tiempo que haya de estar dicha Señora fuera de su Capilla propia”.

Asimismo, afirma haber consultado con el “Cura de esta Parroquial sobre este extremo, y opinamos son necesarios cuando menos dos meses para cumplirse por estos fieles devotos las promesas y Cultos especiales que de tiempo inmemorial vienen tributando a la Sagrada Imagen, y que hoy nuevamente se les ofrece”.

De esta forma, dijo el alcalde que “la traslación de la Sagrada Imagen a esta villa, deberá tener lugar si Vuestra Señoría lo estima así conveniente, el domingo próximo [sería 24 de enero] a las once de su mañana, en cuya hora estaré acompañado del Ayuntamiento en la capilla, esperando además, se sirviese disponer fuese entregado al propio tiempo el pendón que existe en ella, para llevarlo en la procesión que ha de verificarse en el día que se señale”.

La misiva fue contestada por otra del secretario de Cámara de 23 de enero de 1869, en la que se concedía la pertinente autorización “para que desde luego pueda tener efecto la traslación a esa parroquia de dicha Sagrada Imagen, permaneciendo en ella por tiempo de dos meses a los fines indicados, pasados los cuales, o antes si por Su Señoría se determinase, habrá de regresar a su ermita”.

Obtenida la pertinente licencia, se procedió al traslado de la imagen desde la ermita de Cuartos a la parroquia de Santa María Magdalena, aunque no sabemos con toda seguridad si se verificó el domingo 24 de enero de 1869 o unos días después. Lo que sí está claro es que la talla fernandina no volvió a su ermita.

Muy posiblemente el agravamiento de los acontecimientos políticos (revueltas republicanas que afectaron también a Dos-Hermanas), favoreció la permanencia de la imagen en la parroquia. Años más tarde, el presbítero Alonso Morgado definiría a esta decisión de mantener a la Virgen en la parroquia como una “resolución prudente, que no pudo menos de ser aplaudida de propios y extraños”.

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