Hace unos ochenta años llegó a nuestra localidad, gracias a las gestiones del entonces párroco don Manuel García Martín, el gran retablo que había presidido desde el siglo XVIII el convento de San José de los Padres Carmelitas Descalzos de la ciudad de Carmona.

Para conmemorar tal efeméride, traemos a esta página dos fotografías que muestran los dos aspectos que ha tenido el retablo a lo largo de su ya dilatada Historia. Un retablo que, recordemos, es obra de los escultores Tomás González Guisado y Miguel de Gálvez, quienes, mediante escritura pública fechada en 29 de septiembre, festividad de San Miguel, de 1741, se obligaron a ejecutarlo para el referido convento. En dicho documento, se comprometieron a entregarlo en el plazo de seis meses, siendo el precio total de la obra de 2.000 ducados en reales y monedas de vellón.

En esta fotografía 1 (fechada en 1938 y perteneciente a la colección de José Antonio Santana Parra, a quien agradecemos desde aquí su generosa cesión), vemos el aspecto que presentaba el retablo momentos antes de ser desmantelado y enviado a Dos-Hermanas. Como se puede observar, nada tenía que ver con la fisonomía que hoy posee. En Carmona, era un retablo completamente plano y de mayores dimensiones al estar compuesto por banco, cuerpo principal y ático. En el banco veríamos en el centro el Sagrario y, a los lados, dos pequeñas puertas que dan acceso a la escalera por la que se accedía a los camarines. Por su parte, en el cuerpo del retablo estarían el manifestador y, sobre él, un camarín en el que se hallaba una imagen de Nuestra Señora del Carmen, portando corona y cetro de hojalata.

A ambos lados del camarín se encontraban sobre ménsula San Alberto de Sicilia y la Beata María de la Encarnación, según se menciona en un inventario del extinguido convento fechado en el siglo XIX. Sobre las dos tallas aparecen dos tondos con los bustos en madera estofada de Santa Teresa de Jesús a la derecha y de San Elías a la izquierda. Ya en el ático, rematando el retablo, estaba otra hornacina donde se veneraba al Patriarca San José, titular del convento carmonense, flanqueado por San Elías (a la izquierda) y San Juan Bautista (a la derecha), cuyo paradero, tras la Guerra Civil, se desconoce. Sobre ellos, dos ángeles sosteniendo el escudo de la orden carmelita.

Víctima del olvido
El convento de San José de Carmona sufrió un continuo deterioro desde que a mediados del siglo XIX se viera afectado por las desamortizaciones liberales. La situación se agravó a finales de los años 30 de la centuria pasada, de tal manera que, a principios de la siguiente década, se produjo el derrumbe de sus cubiertas. En esta fotografía (conservada en la fototeca de la Universidad de Sevilla), vemos el estado en que se encontraba el templo en 1941. Al fondo se aprecia el presbiterio, en cuyo muro se encontraba el retablo que hoy preside la parroquia nazarena. Hoy, su solar lo ocupa una plazuela.

A su llegada a Dos-Hermanas, fue irremediablemente adaptado al hueco de la capilla mayor de la parroquia nazarena, de menor tamaño. Esta difícil labor de adaptación la realizó con notable acierto el artesano nazareno Francisco Muñoz Moreno, quien siguió algunas directrices marcadas por el propio arquitecto Aurelio Gómez Millán. A pesar de que el resultado fue satisfactorio, supuso la pérdida del ático del retablo originario. Asimismo, bajo el medallón de Santa Teresa se colocó la imagen de San Juan de la Cruz que en el convento carmonense debió presidir un retablo situado en la nave de la Epístola. Del retablo mayor originario fueron descartados, por tanto, las imágenes de Nuestra Señora del Carmen, San José, San Elías, San Juan Bautista, y Beata María de la Encarnación.

El resultado de la adaptación de Muñoz Moreno es el que vemos en esta otra fotografía 2, de Gabriel Solís Carvajal: un retablo que consta de un banco, un solo cuerpo con tres calles divididas por estípites, y un ático. En él la decoración es vegetal, alternando con ángeles y atlantes. Destacan los airosos estípites y las esculturas situadas sobre ménsulas en las calles laterales y que representan a San Juan de la Cruz (a la derecha) y San Alberto de Sicilia (a la izquierda, muy retocado por el escultor alcalareño Manuel Pineda Calderón. Sobre ambas tallas, aparecen los dos tondos antes referidos.

En el camarín principal se encuentra la imagen de Santa María Magdalena, obra de Luis Álvarez Duarte, mientras que en el manifestador está actualmente una pequeña talla de la Virgen de la Medalla Milagrosa, estofada en 1873, y, anteriormente, un crucifijo realizado en madera policromada, y después el Niño Jesús que hoy se halla en la sacristía. Por su parte, en el banco destaca el Sagrario, en cuya portezuela figura una significativa pintura (óleo sobre tabla) representando el sueño de Profeta Elías. Y, por último, en el ático del retablo, aparecen los dos ángeles antes aludidos, sosteniendo ahora un escudo en el que está representada una jarra de perfume, uno de los atributos tradicionales de Santa María Magdalena.

Gracias a esta antigua fotografía podemos hacernos una idea clara de cómo era el retablo mayor de la parroquia de Santa María Magdalena cuando se encontraba en Carmona.

¿SABÍAS QUE? Existió en la primera mitad del siglo XVI una pequeña laguna en las inmediaciones del entonces lugar de Dos-Hermanas (posiblemente, cerca de la actual capilla del Gran Poder). Llamada ‘de la Talavera’ o ‘Talavernela’, en ese lugar los nazarenos tiraban todo tipo de inmundicias, siendo, por tanto, utilizada como un verdadero vertedero. Terminó desecándose en el último tercio de aquella centuria.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here