A veces uno no se plantea esta pregunta. No se da cuenta de que hay que medir las palabras, que lo que a una persona pueda atraerle el interés, a otra le destroza su integridad.

Y es que aunque parezca algo irrelevante, común, desensibilizado, un simple rumor, una burla, una fama intencionada puede cobrarse un precio muy alto.

No se es consciente de lo que piensa la persona que está en la diana, ni lo que supone la difusión, ni de la difamación de la historia que toca ese día.
Cuando somos meros personajes secundarios, espectadores…el cuento se narra desde otro plano, sin pensar en cómo se siente el protagonista de ese cuento en el que nunca se quiso ver inmerso.

Y es por ello que hay que tomar conciencia, en la información que cae en nuestras manos, en no adueñarse de historias que no forman parte de nuestra piel, en no difundir ni seguir contando historias que no nos pertenecen.

¿Cuánto vale tu integridad? Piénsalo antes de contribuir con el bullying, pues los protagonistas se ven atrapados en una novela que no te gustaría vivir…

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