LA BUENA ESPOSA

De no ser por la presencia de Glenn Close y (en menor parte) de Jonathan Pryce, que nos regalan (sobre todo ella, hay que recalcar) unas magníficas interpretaciones, donde lo que no se dice tiene tanta importancia, o más quizás, que lo que se verbaliza, unas actuaciones cargadas de matices, de miradas, de gestos, esta película de claro mensaje feminista habría quedado muy por debajo del resultado final.

Y es que La buena esposa es en el fondo una película convencional. Con una estética sencilla y una factura a veces en exceso teatral, la historia es harto predecible, a veces hasta aburrida, y se pierde en ocasiones con subtramas innecesarias. A parte de que es una ficción que ya hemos visto en otras cintas basadas (éstas sí) en hechos reales, como la Big eyes que firmó Tim Burton.

Joe Castleman es un reputado escritor que recibe de buena mañana la llamada que lleva tiempo esperando, la que le confirma que ha sido elegido como ganador del Nobel de literatura. Y como es sabido, detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Detrás de Joe esta Joan, esposa entregada que lleva cuarenta años sacrificando sus sueños y anhelos, perdonando infidelidades, en pos de mantener vivo su matrimonio. Pero ahora que Joe ha logrado su objetivo, y que se regodea de ello, Joan ha llegado a su límite, y está decidida a dejarlo todo atrás, abandonar a Joe y desvelar su mayor secreto.

Reino Unido-Suecia-Estados Unidos, 2017 (100′)
Título original: The wife.
Dirección: Björn L Runge.
Producción: Rosalie Swedlin, Meta Louise Foldager Sørensen, Piers Tempest, Jo Bamford, Claudia Bluemhuber.
Guión: Jane Anderson, basado en la novela de Meg Wolitzer.
Fotografía: Ulf Brantås.
Música: Jocelyn Pook.
Montaje: Lena Runge.
Intérpretes: Glenn Close (Joan Castleman), Jonathan Pryce (Joe Castleman), Christian Slater (Nathaniel Bone), Max Irons (David Castleman), Harry Lloyd (Joe, joven), Annie Starke (Joan, joven), Elizabeth McGovern (Elaine Mozell), Johan Widerberg (Walter Bark), Karin Franz Körlof (Linnea), Richard Cordery (Hal Bowman), Jan Mybrand (Arvid Engdahl
).

Lo interesante del filme, que no sirve para librarnos de sus carencias, es el reflejo de cómo el mundo literario ha ignorado a la mujer (o hayan recibido muchas más objeciones que los hombres). Algo, por cierto, que viene sucediendo desde los orígenes de la historia, donde las autoras se veían obligadas a ocultar su condición femenina, bien mediante el uso de iniciales (P.L. Travers, J.K. Rowling, E.L. James), bien usando como seudónimo un nombre masculino (así, Cecilia Böhl de Faber fue Fernán Caballero, Amantine-Lucile Dudevant firmaba como George Sand, Karen Blixen como Isak Dinesen, o las hermanas Brontë -Charlotte, Emily y Anne- como los hermanos Bell -Currer, Ellis y Acton-)

La película está construida a base de flashbacks en los que vemos cómo Joe y Joan se conocen cuando ella es una prometedora alumna de sus clases de escritura, y cómo ella sucumbe a los encantos de él. Descubrimos que el ego del autor es enorme desde que era joven, que el talento de ella era muy superior desde ese mismo momento. Lo que no se alcanza a ver (o no se nos explica lo suficientemente claro para que lo entendamos) es qué pudo ver ella en él para enamorarse tan intensa y profundamente de un ser al que no se le aprecia valor positivo alguno.

Una película sin estridencias, en la que guion, dirección, fotografía se plantean sin alardes y sin ofrecer nada nuevo. Simplemente se deja ver, aunque también se olvida pronto.

Más críticas en happyphantomblog.wordpress.com.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here