Hermano mayor de Valme

A comienzos de 2019 la Hermandad de Valme vivirá un proceso electoral para elegir junta de gobierno, una vez concluido el primer mandato de su actual hermano mayor, Hugo Santos Gil, quien ya ha anunciado su intención de volver a presentarse. Previamente hace un balance de estos primeros años al frente de esta corporación.

¿Cuáles son las sensaciones que tiene a poco tiempo de cumplir su primer mandato como hermano mayor?
Ahora las sensaciones son más las propias de estas fechas, con la inminencia de la Romería de Valme, con las emociones a flor de piel. La sensación en este momento es de gran responsabilidad y también de mucha gratitud. En la gestión de la hermandad hay muchas satisfacciones, pero también sinsabores. Así que un poco de todo eso.

Cuando se estrenó como hermano mayor lo hizo con unos objetivos por cumplir. ¿Lo termina con los deberes hechos?
Para este mandato que terminará a comienzos del año próximo nos propusimos una serie de objetivos y proyectos. Aunque no soy yo el más adecuado para hacer la valoración, sí creo que se ha cumplido una gran parte del programa de trabajo que expuse a los hermanos antes de las elecciones de 2015. Eso sí, quedan cosas por hacer, de ahí que haya mostrado mi disposición a mis compañeros de la junta de gobierno para que continuemos en el siguiente mandato.

¿Con qué se queda de lo realizado hasta la fecha?
Durante estos años hemos hecho un gran esfuerzo en el ámbito material, con restauraciones que eran muy necesarias, como la de la imagen del rey San Fernando, titular de nuestra hermandad. Asimismo, se ha hecho una obra importante para renovar las cubiertas de las naves del Ave María, con una inversión grande. En estos últimos meses se han realizado también obras de reparación en las cubiertas y espadaña de la Ermita de Cuarto, gracias a la colaboración del Ayuntamiento. Respecto a otras cuestiones, se ha llevado a cabo la reforma de las Reglas de la Hermandad, para su adaptación a las nuevas normas diocesanas, texto que está pendiente de ser aprobado por el Arzobispado.

Hay que conseguir que la romería sea declarada de Interés Turístico Internacional

Uno de sus grandes empeños fue exportar la Romería de Valme fuera de lo local. ¿Es hoy en día más universal?
Este ha sido otro de los grandes objetivos del mandato. En septiembre de 2015 lanzamos la nueva página web de la hermandad y al año siguiente se editó la primera Guía Turística de la Romería, en formato impreso y digital. Un hito importante ha sido la exposición celebrada el pasado mes de junio en el Círculo Mercantil de Sevilla. Pero hay que seguir trabajando en esta línea, con el propósito de que se pueda conseguir la declaración de la Romería como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

¿Cuáles son los principales retos para los próximos años?
Será importante ir planteando la conmemoración del Cincuentenario de la Coronación Canónica de la Virgen, que se celebrará en 2023. Por otra parte, en 2019 se cumplen los 150 años de la venida definitiva de la Virgen de Valme a Dos Hermanas, efeméride que hemos de festejar. Y en 2020, corresponde la peregrinación a Cuarto en el mes de junio. También, hay que continuar las obras en la Ermita, interviniendo sobre los muros y la cimentación. Incluso, el retablo se encuentra en precario estado de conservación, y su restauración se hace perentoria.

¿Cómo ve el hermano mayor la actual Romería de Valme?
La romería, en cuanto fiesta religiosa y popular, debe mantenerse fiel a la tradición, aunque tiene que evolucionar con los tiempos. Hay retos que habrá que afrontar en un futuro no muy lejano, como la amplitud del cortejo. Pero hay otro problema, éste de carácter estructural, que es la financiación de la romería, pues los gastos son cada vez mayores y los recursos de la hermandad no son suficientes. La corporación tiene relativamente pocos hermanos en comparación con las personas que participan en la romería y hay que tomar conciencia de que es cosa de todos, y pienso que muchas veces no se valora el esfuerzo ingente que hay que hacer cada año para que su celebración sea posible. Una forma básica de cooperar es, precisamente, hacerse hermano. La verdad es que sería deseable una mayor colaboración e implicación por parte de todos: cada vez es más alto el nivel de exigencia a la hermandad y se echa en falta esa conciencia compartida de que todos tenemos que arrimar el hombro si queremos mantener la grandeza y la belleza de nuestra romería.

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