EL ESCÁNDALO TED KENNEDY

En el año 1969, cuando el hombre estaba a punto de llegar a la Luna, el entonces senador Ted Kennedy era el único vivo de los hijos varones de la familia (después de las muertes en accidente o atentados de Joseph Patrick, John Fitzgerald y Robert Francis), y aspiraba a llegar más pronto que tarde a la presidencia del país. Su familia, una de las más poderosas en los Estados Unidos, y que parecía perseguida por una especie de maldición, estaba llamada a hacer algo grande.

La carrera política del pequeño de los Kennedy iba viento en popa cuando, tras una fiesta en la isla de Chappaquiddick, el senador (por aquellos días, casado) tuvo un accidente automovilístico cuando conducía bebido, cayendo el coche a un lago, resultado del cuál murió la mujer que le acompañaba, una joven y comprometida Mary Jo Kopechne, que había sido secretaria de campaña de su hermano Bobby, y a la que pretendía convencer para que se uniera a su equipo. Ted huyó del lugar, mientras ella quedaba encerrada en el auto bajo el agua. Al día siguiente, una maquinaria de abogados y asesores se puso en marcha para limpiar su imagen y ocultar todo lo ocurrido. Porque todo hubiera sido distinto si no hubiese escapado, si hubiese avisado a la policía, en vez de esperar nueve horas, para informar de lo ocurrido.

Estados Unidos-Suecia, 2017 (106′)
Título original: Chappaquiddick.
Dirección: John Curran.
Producción: Mark Ciardi, Chris Cowles, Campbell G. McInnes.
Guión: Taylor Allen, Andrew Logan.
Fotografía: Maryse Alberti.
Música: Garth Stevenson.
Montaje: Keith Fraase.
Intérpretes: Jason Clarke (Ted Kennedy), Kate Mara (Mary Jo Kopechne), Ed Helms (Joseph Gargan), Bruce Dern (Joseph Kennedy), Jim Gaffigan (Paul Markham), Olivia Thirlby (Rachel), Clancy Brown (Robert McNamara), Taylor Nichols (Ted Sorensen).

Con El escándalo de Ted Kennedy, en contra de lo que sucedió en aquellos días, no se pretende hacer un retrato idílico del personaje, salvarlo de la quema, sino ser crítico con todas las actuaciones que se tomaron para apañar el conflicto que se había presentado al líder mediático que era el político. El problema es que lo consigue sólo en parte, ya que Kennedy tiene sentimientos encontrados, no ve del todo claro que deba hacer lo que le aconsejan para salvarse. Es decir, tiene corazón, sentimientos. Es el único que los tiene en una historia en la que todos quieren ayudarle a ser presidente porque sentía “lo mejor para el país”.

La película tiene un tono que le acerca al biopic televisivo. Su director no se ha atrevido a ser lo suficientemente caustico. En unos hechos reales como estos, en los que aún hoy no está claro qué ocurrió realmente aquella noche, la dirección es plana, lineal, sin ponerle pasión, emoción, enfado, a lo que se está contando. Las imágenes no tienen fuerza, y únicamente la escena del ahogamiento de Mary Jo (Kate Mara) dentro del coche resultan desgarradoras y desasosegantes. El resultado es frío, y el espectador termina exasperado.

Más críticas en este enlace.

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