El viernes, día 6, a las 20:30 horas, la editorial local Maclein y Parker presenta su lanzamiento, De perdidos, al Liffey, un encuentro de la escritora nazarena Zarabel Santos-Rodríguez con la vida y obra de Joyce. Será en el estudio de arquitectura de Alberto Millán.

¿Cree que a pesar de ser todo un clásico de la literatura, Joyce es un perfecto desconocido para el público en general?
Yo no diría que Joyce es un perfecto desconocido, ya que debido a sus excentricidades y a su forma peculiar de relacionarse con la sociedad y el mundo, son muchas las personas que no sólo reconocen su figura, sino que, además conocen alguna anécdota o frase del autor. Lo que sí diría que es, en muchos casos, desconocida, es su obra; ya que las múltiples etiquetas llenas de prejuicios que se le ha ido colocando han terminado por convencer a un amplio público de que ésta es una lectura demasiado difícil como para intentar seguirla.

Y con la lectura de De perdidos, al Liffey, ¿qué vamos a conocer de esta figura literaria?
Vamos a conocer al hombre que habitaba en el genio y al genio que habitaba en el hombre, ya que es un recorrido por su vida y por su obra. En De perdidos, al Liffey se cuentan detalles sobre qué escribía Joyce, dónde y cómo; qué le gustaba comer, con quién, cómo dormía, cuáles eran las causas de sus desavenencias con su familia y amigos, qué papel tomó durante las diferentes guerras que vivió, qué hacía con lo que ganaba, cómo le gustaba entretenerse, o sobre el don tan genial que tenía para poner el mundo en su contra cada vez que cogía una pluma.

Vamos a conocer al hombre que habitaba en el genio y al genio que habitaba en el hombre

De un escritor como Joyce se habrá escrito mucho y será muy extensa su bibliografía, pero ¿qué aporta este libro que ahora se presenta a todo ese universo?
Este libro aporta una nueva forma de acercarse a su figura y a sus obras. Este libro intenta devolverla al lugar que merece, las manos de los lectores, a base de romper los prejuicios y mostrar a un Joyce cercano y divertido y unas obras repletas de humor, burla y una crítica mordaz a la sociedad de aquella época. De ahí que el tono de De perdidos, al Liffey sea humorístico y relajado.

¿Cómo ha sido el proceso de creación?
Ha sido un proceso que ha durado unos tres años, debido al complejo trabajo de investigación que requería, pero a la vez, muy placentero. Lo que más me ha gustado ha sido tener la excusa perfecta para poder aumentar mi biblioteca Joyceana y como en cualquier trabajo de investigación me ha ayudado a aprender del autor, de mí misma y de la complejidad humana.
¿Por qué Joyce, que tiene este escritor para que se confiese fan incondicional?
Una capacidad de creación tan rica, maravillosa y caleidoscópica que no puede compararse con nada. Sus obras están creadas con tanta genialidad que cada vez que las leemos descubrimos detalles y entendemos intenciones que no habíamos descubierto antes, no importa cuántas veces las leamos, siempre hay algo nuevo ahí esperándonos para la próxima vez que queramos acercarnos a sus páginas.

¿Tiene en mente nuevas publicaciones?
En estos momentos estoy centrada en la investigación de mi tesis. El curso que viene lo pasaré dando clases de español en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) y recogiendo información para mi investigación. Aunque siempre estoy dándole vueltas a posibles nuevas publicaciones y, en cuanto tenga la agenda un poco más calmada, espero volver a ponerme con otro nuevo proyecto.

Zarabol Santos-Rodríguez escritora del libro De perdidos, al Liffey

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