El domingo, día 29, a las 20:00 horas, la Antigua Capilla del Ave María acoge la XI Exaltación de las Cruces de Mayo, que correrá a cargo de Álvaro Martín Acosta. Este joven de 21 años, estudiante de un Grado en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, está muy vinculado con el mundo cofrade nazareno, formando parte de las hermandades de la Santa Cruz, Rocío, Cautivo y Valme, además de la Agrupación Parroquial del Prendimiento.

¿Qué le ha supuesto su designación como pregonero de las Cruces de Mayo?
Desde que me lo propusieron, mi vida se ha ido centrando un poco en torno al pregón. Día a día, tomando anotaciones, pensando, también escribiendo y, por supuesto, disfrutando. Hay una responsabilidad y ello conlleva un duro trabajo, sin embargo, estoy seguro de que será muy gratificante.

¿Tenía claro lo que quería contar?
La verdad es que no. Se me ocurrieron muchas cosas, sin embargo, terminé decantándome por traerme el texto a mi terreno. Mi intención será decir lo que me gustaría escuchar, por tanto, el texto debía ser mío, algo muy personal. A pesar de ello, la providencia me ha llevado en volandas todo este tiempo, incluso de manera anticipada.

¿Cuáles son las ideas principales que van a primar en su pregón?
Ante todo, la Cruz en sí, un símbolo para el cristiano. Yo diría que lo más importante. Asimismo, he intentado interpretarla desde mi humilde punto de vista. Sin embargo, aprovechando que se trata de un tema tan abierto, el texto me llevará a tocar más aspectos devocionales de la ciudad y con los que me siento identificado. Todo ello dentro de una continua declaración de amor al mes de mayo.

Las Cruces de Mayo podrían ser un reclamo turístico y cultural de la ciudad

¿Qué es lo que más le ha gustado del proceso y lo que más le ha costado?
Han sido unos meses de mucho ajetreo, sobre todo mental. Las ideas van y vienen a su antojo, pero creo que todo esfuerzo conlleva una recompensa. Si tengo que destacar algo que me haya entusiasmado y mucho, han sido esos ratos en la intimidad rezando el rosario ante María Stma. del Carmen. Por lo contrario, me ha costado mucho superar esas noches frente al papel en blanco, en las que no salía nada, dando marcha atrás y volver a empezar.

¿Quién lo presentará y por qué?
Mi presentador será Antonio Gamarro Cordero, un joven cofrade de nuestra ciudad, buen amigo y mejor persona. Es él uno de los que mejor puede conocerme dentro de este mundo de las cofradías, pues ambos llegamos al mismo tiempo a la Agrupación del Prendimiento, cuando todavía era una Cruz de Mayo.

¿Qué marchas ha elegido para ese día?
Es ésta quizás una de las novedades que he querido llevar a cabo en esta edición de la Exaltación de las Cruces de Mayo. Decidí que las piezas que sonaran previas a mi discurso fuesen de otro estilo, el Canon de Pachelbel y el Ave María de Caccini.

¿Cuál es su primer recuerdo de las Cruces de Mayo?
Era un crío cuando, movido por la curiosidad, salí una noche de primavera en busca, precisamente, de la antigua Cruz de Mayo de la calle Guadalajara. Me llamó fuertemente la atención y se ha convertido en una de las culpables de mi manera de entender la fiesta en Dos Hermanas.

¿Cómo ve esta tradición actualmente?
Las cruces han de ser para los niños, sólo para ellos, pues suponen el preámbulo perfecto para todo aquel que aspire a formar parte, el día de mañana, de una junta de oficiales en cualquiera de nuestras hermandades. Creo que la juventud sigue teniendo mucho que decir y qué mejor manera que cederles el lugar que le corresponde a través de dicha fiesta. Eso sí, considero que aún existen ciertos sectores que lo único que les preocupa es poner barreras e impedimentos a una fiesta que podía ser entendida como un reclamo turístico y cultural de nuestra ciudad.

Entrevista a Álvaro Martín Acosta

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