Las obras de la británica Agatha Christie son de las que más veces han sido adaptadas al cine. Algunas de ellas, incluso lo han sido varias veces. Todavía tenemos reciente la que el también británico Kenneth Brannagh hizo sobre Asesinato en el Orient Express el año pasado. Ahora, es el francés Gilles Paquet-Brenner el que, con guión del actor, director, productor, guionista, presentador y novelista Julian Fellowes, está detrás de la adaptación de esta La casa torcida, y que, a pesar de ser una de las obras favoritas de la propia Christie, es la primera vez que se lleva al cine.

Reino Unido, 2017 (115′)
Título original: Crooked house.
Dirección: Gilles Paquet-Brenner.
Producción: Joseph Abrams, James Spring, Sally Wood.
Guión: Julian Fellowes, Tim Rose Price, basado en la novela de Agatha Christie.
Fotografía: Sebastian Winterø.
Música: Hugo de Chaire.
Montaje: Peter Christelis.
Intérpretes: Glenn Close (Lady Edith de Haviland), Terence Stamp (Jefe Inspector Taverner), Max Irons (Charles Hayward), Stefanie Martini (Sophia de Haviland), Julian Sands (Philip Leonides), Amanda Abbington (Clemency Leonides), Gillian Anderson (Magda Leonides), Christina Hendricks (Brenda Leonides), Honor Kneafsey (Josephine Leonides), Christian McKay (Roger Leonides).

Tras la muerte del oligarca Aristides Leonides, la nieta de este, la joven Sophia, acude a Charles Hayward, detective privado con el que en el pasado mantuvo una breve relación, para que investigue, ya que la chica cree que ha sido asesinado. En la enorme mansión en la que vive la familia, Hayward se encontrará con tres generaciones donde las envidias, el resentimiento y los celos están presentes en todos sus miembros, un ambiente enturbiado que le lleva a la conclusión de que todos ellos tuvieron los motivos y la ocasión, y son sospechosos del crimen. Y deberá trabajar contrarreloj antes de que el asesino vuelva a matar.

La historia tiene todos los ingredientes de las tramas propias de los libros de la autora, en ello no es nada original. De hecho, el guion no es en absoluto malo. El problema está en el modo de trasladarlo todo a imágenes. La primera parte, en la que asistimos a la inevitable presentación de personajes, de todos y cada uno de los sospechosos mediante charlas, encuentros o entrevistas, es morosa, tremendamente aburrida. El director, además, hace gala en muchos momentos de elegir el peor modo de los posibles, la peor elección de planos, elecciones erróneas también en la dirección de actores, en el montaje.

Es en la segunda mitad (en parte de ella, al menos) donde la película sí mejora. Sin llegar a convertirse en una cinta notable, sí se llega a apreciar cierto suspense, a dudar de todos los posibles culpables. Siempre que no se haya leído el libro, claro, ya que no hay sorpresa alguna. Pero todo se desmorona con un final acelerado, atropellado, y decididamente terrible. Tanto en el modo de contarlo como en el apartado visual, no se recuerda un modo de cerrar una historia tan torpe como este.

A pesar de un reparto que, en principio, podía despertar entusiasmo, pero en el que sólo brilla, en ocasiones muy muy concretas, Glenn Close, siendo el resto sencillamente correctos, cuando no sosos a rabiar (ay, Max Irons, ¿dónde están esos genes?), y de una puesta en escena bastante buena (es un detalle que la habitación de cada personaje refleje la personalidad de su inquilino), lo cierto es que La casa torcida es fallida, previsible, y tras hincharse durante un cuarto de hora en su parte central, se desinfla del todo hasta quedar en casi nada.

Película La casa torcida

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