1868-1953 Manuel Herrero, un nazareno emprendedor

En los últimos años del siglo XIX y primeros de la siguiente centuria, existió en Dos-Hermanas un destacado grupo de industriales y comerciantes que dio un importante impulso a la economía nazarena. Y en ese grupo sobresalió la figura de un nazareno de adopción: Manuel Herrero Velázquez.

Había nacido nuestro biografiado en la localidad sevillana de Alcalá del Río a las cinco de la mañana del día 4 de diciembre de 1868, siendo hijo de Manuel Herrero Escribá y de Dolores Velázquez Pérez, naturales ambos también de ese municipio. Sus abuelos paternos (Bruno Herrero y Vicenta Escribá), por cierto, fueron vecinos de Benaguacil (Valencia). Fue bautizado dos días más tarde en la parroquia de la Asunción de su villa natal, siendo su madrina María Dolores Martín, esposa de Manuel Correa. Recibiría los nombres de Manuel (por su padre), Pedro y de la Santísima Trinidad.

De su infancia en Alcalá del Río poco o nada se sabe. Posiblemente allí contrajo matrimonio con la nazarena Trinidad Guillén Román (1873-1935), de cuya unión no hubo descendencia. Y en 1895, el joven matrimonio decidió fijar su residencia en Dos-Hermanas, concretamente en el n.º 37 de la calle del Canónigo, una de las esquinas de los ‘Cuatro Cantillos’. Actualmente, se conserva esa casa donde vivió Manuel Herrero (es la que en su fachada posee un rótulo con el nombre popular de ese cruce).

Al poco de establecer su residencia aquí, abrió un negocio llamado «Pasaje de la Alegría», que pronto gozaría de gran éxito, al tiempo que comenzó a relacionarse con las principales personalidades de la villa. Su amistad con el médico Federico Caro Lázaro le llevó a formar parte del comité del partido Liberal de nuestra localidad, y en las elecciones de 1909 consiguió su acta de concejal en el consistorio nazareno.

Su participación en la política local se divide en tres etapas. La primera iría desde 1909 hasta septiembre de 1920. En esa última fecha el gobernador civil suspendió de los cargos de concejal a catorce personas, entre ellos Manuel Herrero, y según apuntó el periódico sevillano La Unión, eso se debió a la enajenación por 150 pesetas de una parcela de terreno de propiedad municipal valorada en 2.256,25 pesetas. La segunda etapa abarca desde diciembre de 1921 (cuando fue levantada esa suspensión y se le restituyó en el cargo) hasta septiembre de 1923, fecha en que se produjo el pronunciamiento del general Primo de Rivera. Por último, la tercera va desde 1927 hasta 1930, al final de la dictadura del referido militar, y en ella fue tercer teniente de alcalde.

Durante su participación en la política de la villa, Manuel Herrero estuvo encuadrado en el grupo de aquel partido liderado primero por Federico Caro y, a la muerte de éste, por Juan Antonio Carazo. Y ya en los años de la dictadura de Primo de Rivera no sabemos si perteneció a la Unión Patriótica fundada por el referido general.

En otro orden de cosas, cuando en 1916 se procedió a la reforma del paseo de Federico Caro, Manuel Herrero fue uno de los industriales nazarenos que costearon los bancos anunciadores que se colocaron en este espacio. En uno de ellos aparecía su nombre y el de su negocio.
Por otra parte, hacia 1909 entró a formar parte de la hermandad de la Santa Vera-Cruz, ocupando el cargo de mayordomo tesorero (1910-1914), en tiempos del hermano mayor Antonio Troncoso Herrera.

Para 1918 vivía en el n.º 14 de la calle Nuestra Señora de Valme, y tiempo después, en 1935, quedó viudo, residiendo en esa época en el n.º 20 de la calle Rivas. La viudez no fue duradera, pues en enero de 1939, contando con setenta años de edad, contrajo segundas nupcias en la parroquia de Santa María Magdalena con Mercedes Chaves Gómez (1880-1948), una sevillana de madre nazarena que en 1923 había quedado viuda de otro nazareno, el electricista José Sánchez Guillén (1889-1923). De esta primera unión, Mercedes tenía un hijo, llamado José Sánchez Chaves. Por su parte, el nuevo matrimonio tuvo dos hijos.

Andado el tiempo, Manuel Herrero quedó viudo nuevamente en 1948, y pasó a vivir en el n.º 16 de la calle A del Barrio San José, donde falleció el 15 de junio de 1953, a consecuencia de una miocarditis, según certificó el médico Juan Ocaña. Los restos de este emprendedor nazareno descansan en el cementerio municipal de San Pedro de nuestra localidad.

Herrero y el cinematógrafo

Pronto sintió nuestro biografiado un gran interés por el cinematógrafo, el gran invento de los hermanos Lumière. Bien es cierto que el primero en traer el cinematógrafo a Dos-Hermanas (en 1906) fue el sevillano Vicente Llorens, pero el primero en explotarlo de manera comercial en nuestra localidad fue Manuel Herrero. De este modo, en junio de 1908, Herrero pidió al Ayuntamiento licencia para instalar un cinematógrafo (la primera que se solicitaba en Dos-Hermanas) en la puerta de su establecimiento ‘Pasaje de la Alegría’.

En aquella ocasión, la pantalla quedó ubicada junto a su negocio, en la fachada de la casa donde hoy existe una farmacia, en la calle del Canónigo. Y en la puerta del establecimiento Herrero colocaba una serie de veladores para que sus clientes pudieran admirar las películas de la época mientras consumían. El cinematógrafo se convertía, pues, en un perfecto reclamo para captar clientela. Volvió a solicitar esa autorización en 1909 y 1910, y tanto éxito tenía que en torno a la pantalla se aglomeraba gran cantidad de vecinos, interrumpiendo, en muchas ocasiones, el tránsito de carruajes y viandantes. Incluso venían a ver las películas los guardias municipales, quedando sin vigilancia la plaza de Alfonso XII.

Su primera esposa, Trinidad Guillén, también fue una mujer emprendedora, y junto a Antonio Quintano Alcoba, solicitó en junio de 1914 autorización al consistorio para instalar un cinematógrafo gratuito en el paseo de Federico Caro y así proporcionar “al pueblo solaz y esparcimiento en las calurosas noches del estío”. Del mismo modo pedían que se les adjudicase sitio para instalarlo. El concejal Jiménez López afirmó que le parecía bien que se instalase un cinematógrafo, pero se debía advertir que no pusieran “tapamentos por ningún lado que puedan molestar a los demás industriales”.

Curiosamente, en la localidad natal de Manuel Herrero, hubo en la calle Marchante un cine llamado Cine Velázquez, que perteneció a un familiar de nuestro biografiado.

1868-1953 Manuel Herrero, un nazareno emprendedor

El ‘Pasaje de la Alegría’
Fue el establecimiento de bebidas más importante de Dos-Hermanas desde que abrió sus puertas en los primeros años del siglo XX. En él destacaba, sobre todo, la gran estantería-expositora situada tras la barra, donde aparecían colocadas innumerables botellas de vino y licores. Numerosos cuadros (la mayoría de ellos eran publicitarios) decoraban sus muros, destacando una gran puerta con cristales de colores.
Como nota curiosa, en el cabildo celebrado el 14 de febrero de 1911 por la mesa de gobierno de la hermandad de la Vera-Cruz, se acordó que mientras durasen las obras de reforma de la capilla de San Sebastián, los cabildos se celebrarían “en casa de nuestro mayordomo tesorero don Manuel Herrero, en los altos de su establecimiento”. De este modo, la cofradía verificó sus reuniones de 27 de septiembre de 1911 y 13 de febrero de 1912 en el piso superior del ‘Pasaje de la Alegría’. En aquel mismo año de 1911, Manuel Herrero decidió hacer ciertas reformas en el local para que pudiese realizar sus representaciones “una compañía del género chico”. Tras esas reformas comenzó a ser conocido como ‘Salón Herrero’, pero el negocio no prosperó y terminó cerrando en la década de 1920.

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