El Mediterráneo está triste,
con regocijo placentero,
por tener en su litoral,
a Gabriel Cruz,
un “Pececito Pequeño”.
Por cachalotes, esturiones, delfines, moluscos y un sinfín; más ‘el agua cuajá’ (nombre que se le da en la costa oriental andaluza al chanquete alevín), es bien recibido, más sabiendo su procedencia y cariño.

Hasta el cetáceo del Cable Inglés, se interesa por su compañía
¡Hola! ‘Pescaíto’, soy ballena de tierra,
aún estando fuera del agua,
quiero ser tu amiga,
en esta glorieta está mi aposento
que comparto contigo
en él tendrás,
tus pertenencias y cobijo.

Y todo mi cariño para ti, alevín.
A la parcialidad se une el Sr. Ministro, con el corazón encogido y un regalo singular;
la bufanda del ‘Pescaíto’
que como recuerdo íntimo en su poder guardará.

No sé qué decir sobre el caso porque todo ya está dicho, sí comentarles a los padres de Gabriel, Ángel y Patricia que a pesar de la pena, deben estar conformes, millones de seguidores les acompañan en silencio y guardan su recuerdo, su dócil pasibilidad y afecto lo merece. Decir que el sufrimiento parece ser que ha intervenido para que la distancia se aminore, sirviendo de resorte y estímulo para que los corazones quebrantados se reanimen, los íntimos apretones de manos y mejillas con las miradas angustiadas clavadas recíprocamente lo confirman; dándonos con ello a todos, una lección magistral.

A Patricia en particular le digo; que la cara de una virgen cuaresmal está conmigo, no puedo olvidar su ceño, su dolor, su angustia, y como no, la mirada hiriente clavada en los ojos llorosos del Ministro, cuando el sentir de la pena los abrazaba juntitos; en aquel momento las tornas se cambiaron, él parecía doliente, ella lo consolaba, borrando con sus temblorosos dedos de sus mejillas las lágrimas; durante el prolongado gesto de halago, ella parecía tener, a su ‘Pescaíto’ en los brazos.

Al Ministro de Interior decirle, que con su especial atención e interés para resolver el caso, más el apretado abrazo a Patricia, ha dejado patente ante la sociedad, que bajo la coraza ministerial hay una persona prudente. Gracias Ministro por su buen hacer.
Como no agradecer a todos los que han intervenido en la búsqueda, cada cual en su cometido han rastreado cielo y tierra en busca del ‘Pescaíto’. También a los medios de comunicación, que con interés y eficacia, nos han tenido informados de todas las circunstancias. Sin olvidar a la Benemérita, y especialmente al Teniente Coronel y al Comandante, que con aplomo y sentido nos han informado de todo.

Al comandante de la UCO, señor Reina le digo que alabo su llanto, muchas personas lejanas, sin tener contacto con la familia y los hechos, también hemos llorado. Bajo mi opinión, la pena no daña a la persona, ni a la responsabilidad. El llanto es bueno, cuando el corazón lo pide.
De Ana Julia solo decir, que las personas crueles no merecen ser recordadas.
Yo creo que el pequeño Gabriel se ha llevado el recuerdo y cariño de todos, que por los Reyes, gobernantes y ciudadanos en general, ha sido sentido y elogiado.

Siendo padre y abuelo, mis sentimientos se meten en terreno ajeno, para manifestar públicamente mi pesar por esta y otras tragedias, como a la gran mayoría de ciudadanos les ha pasado, mis ojos humedecidos han observado día tras día el triste acontecer de la trágica muerte del niño, su alegre sonrisa y dulce mirada merecían todo el cariño.

Me considero apolítico, pero sí ciudadano, reconozco, que tomando como punto de partida el pundonor y la seriedad, dejando aparcadas algunas políticas bananeras, diestras y siniestras, que la mayoría de las veces solo sirve al interés partidistas, no se utilizan para ordenar y mejorar las relaciones sociales, esenciales para la buena armonía de convivencia. A qué viene esto, actualmente se está debatiendo en el Parlamento el tema de la pena permanente revisable no soy amigo de castigos perennes si hay arrepentimiento y conversión, pero sí reconozco, que más perenne y sin revisión alguna llevan consigo, no solo el yacente, sino también los familiares que sufren los atropellos. Con el fin de aliviar futuros males, creo que sería justo poner las cosas en su sitio, para que los criminales, antes y después de cometer el delito sepan lo que les espera.

Decirle al señor diputado interviniente del caso, que todos los comentarios sobre el tema han sido normales y expresivos, menos el suyo, que subido de tono y mal gusto, ha servido de postre amargo; reconozco que ha sido aplaudido por componentes de partidos vecinales y por sus compañeros, pero que algunos atentos a la disciplina del partido, votaron en contra de su voluntad, en las filas socialistas, también hay gente razonable. A las personas se les alaba según criterio, pero en este caso su talante no lo merecía; sí al grupo de sufridores, que con cara apenada asomados al estrado esperaban soluciones. Que una de estas honoríficas personas, literal y públicamente ha dicho: El PSOE ha insultado a las víctimas, como ‘socialista’ pido perdón a los españoles.

Parece mentira que los ciudadanos estemos pagando con nuestro dinero a parlamentarios precursores del desbarajuste social. Qué película más interesante y bonita, estoy seguro, que a su debido tiempo se hará en recuerdo del ‘Pececito’.

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