El cine de Hollywood celebró la 90º ceremonia de entrega de sus premios, los más famosos del mundo. Aunque, en esta ocasión, Hollywood ha mirado al sur, a sus vecinos mexicanos sobre todo, que han copado parte importante de la gala.

También ha sido una ceremonia que ha celebrado la diversidad: de razas, de opciones sexuales… Y, por supuesto, en el año del #MeToo, los Oscars no han dejado pasar la ocasión de reivindicar (quizás menos intensamente de lo que se esperaba) el feminismo.

Con unos premios muy repartidos, y (salvo un par de sorpresas) ciertamente previsibles, Guillermo del Toro y su La forma del agua se llevaron el gato al ídem con su revisión de La criatura del lago. Venciendo a las críticas de plagio y pese a que no era (ni de lejos) la mejor de las candidatas, se llevó cuatro Oscars: película, director, banda sonora y diseño de producción. Dunkerque, de Christopher Nolan, se hizo con tres estatuillas técnicas (montaje, edición de sonido y mezclas de sonido).

Un grupo de cuatro películas se fueron a casa con dos premios cada una. Así, la favorita Tres anuncios en las afueras, se hizo con los premios a mejor actriz (una Frances McDormand que nos regaló uno de los mejores momentos de la gala con su fabuloso discurso que puso en pie a todas las mujeres de la sala) y el de mejor actor de reparto para Sam Rockwell. Por su lado, El instante más oscuro se hizo con los Oscar a mejor actor para Gary Oldman (que se ha llevado todos los premios habidos y por haber) y el de maquillaje y peluquería (aunque sólo haya sido por convertir a Oldman en Churchill).

Blade Runner 2049 se hizo con los premios a los mejores efectos visuales y a mejor fotografía para Roger E. Deakins, uno de los momentos de la noche, ya que era el primer Oscar después de catorce nominaciones para uno de los míticos, uno de los grandes que debería haber ganado antes.

Coco, la joya de Pixar dedicada a México, se llevó (como estaba previsto) los Oscar a mejor película animada y el de mejor canción. Una canción que fue interpretada en directo por los mexicanos Gael García Bernal, Natalia Lafourcade y Miguel.

Y con un Oscar se quedaron un grupo de seis películas. Allison Janney se hizo con el premio a mejor actriz de reparto (otro de los cantados) por su fantástico trabajo en Yo, Tonya. El mejor guion original fue para Déjame salir (quizás una de las pocas sorpresas de la noche). El premio al guion adaptado fue para el libreto de Call me by your name, que le permitió a James Ivory hacerse con su primer Oscar a tres meses de cumplir los 90 años que acaban de cumplir precisamente los Oscar. Por su lado, como resultaba obvio, El hilo invisible se llevó el premio al mejor vestuario.

Chile se llevó su primer Oscar al ganar Una mujer fantástica el premio a mejor película de habla no inglesa, culminando así una carrera de premios que incluye el Oso de Oro en Berlín, el Goya o el reciente Independent Spirit Award entre otros. Para terminar, Icarus se hizo por sorpresa con el premio a mejor película documental.

Entre los detalles a recordar de la ceremonia, la visita sorpresa de Jimmy Kimmel y un grupo de invitados (Guillermo del Toro, Margot Robbie, Gal Gadot, Armie Hammer…) a un cine vecino durante una proyección, el Oscar que ganó Kobe Bryant al mejor corto animado, Kimmel preguntándole a Spielberg «¿y tú quién eres?», las bromas de Mark Hammill o Kumail Nanjiani, un Kimmel que supo mantenerse al margen y no convertirse en monopolizador de la ceremonia… que hicieron que la gala, aunque previsible en sus premios, no se hiciera larga.

Entrega de los premios Oscars

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