Callejero histórico: La calle del Canónigo (y II)
Continuamos nuestra andadura por el devenir histórico de esta céntrica calle nazarena, adentrándonos ya en el siglo XX, una centuria cargada de acontecimientos.
Sin duda alguna, el más destacado fue su adoquinado, que tuvo lugar en 1910, durante el mandato del alcalde Federico Caro Lázaro. Este primer edil puso un gran interés en la mejora de las calles y plazas de la villa, o, al menos, de las principales. Mejora que redundaba, qué duda cabe, en el ornato público y, por ende, en la higiene de la propia villa (no olvidemos que el alcalde era un médico).

En la sesión de 23 de febrero de 1910, ya manifestó su intención de arreglar varias calles de la población, “conforme se vaya pudiendo”. Rápidamente replicó el concejal Hidalgo Oliva diciendo que una de las calles que “más necesita de su arreglo es la de Reina Victoria, por ser de tránsito grande, a lo que el Señor Alcalde contesta que estando en proyecto el adoquinado de la misma, por eso no la // había incluido en la relación de ellas”.

Con gran celeridad, en la sesión de 2 de marzo se presentó el pliego de condiciones, que fue aprobado sin oposición alguna. Se adoquinaría el tramo de la calle Reina Victoria comprendido desde su inicio en el Arenal hasta el cruce de los Cuatro Cantillos, y desde ese cruce hasta la esquina de la plaza de Alfonso XII: en total 1.875 metros cuadrados lineales de adoquinado. La subasta de las obras se celebró por segunda vez (en la primera quedó desierta) el 23 de abril, adjudicándose al único postor, el sevillano Vicente Narbona Jiménez. Las obras del adoquinado debieron comenzar pronto, sobre el mes de mayo, quedando finalizadas el 20 de julio, días antes de la celebración de la Velada de Santiago y Santa Ana.

Callejero histórico: La calle del Canónigo (y II)

Principales edificios
Muchas de las casas más destacadas que se construyeron en Dos-Hermanas en el último tercio del siglo XIX y principios de la siguiente centuria se ubicaron en esta histórica vía. Veamos cuáles son. Empezamos por la ubicada en el n.º 3, construida a fines del XIX y llamada durante un tiempo ‘Casa del Chino’, al parecer, por haber vivido en ella durante mucho tiempo uno de los primeros asiáticos afincados en Dos-Hermanas. Pero mucho antes había sido residencia del III marqués de Morante. Su fachada principal aún conserva ciertos elementos originales en la planta superior.
Digna de ser reseñada es la casa de los Mora, en el n.º 48, uno de los grandes ejemplos de casa señorial en Dos-Hermanas. Fue mandada construir en los inicios del siglo XX por Juan Manuel Gómez Claro, destacado almacenista nazareno y alcalde en 1909, y adquirida en los años centrales de esa centuria por la familia Mora. Por otro lado, en el n.º 37 se encontraba la conocida como casa de los Alvareda, como ya tuvimos ocasión de escribir en otro momento. Y justo a su lado, haciendo esquina con la calle Lamarque de Novoa la casa que fuera de José Agustín Baena de León Caro. Edificada en la segunda década del pasado siglo, en su fachada vemos un interesante azulejo dedicado a la Virgen de Valme, uno de los más antiguos que se conservan en nuestro pueblo. Asimismo, en una de las esquinas de los Cuatro Cantillos existía un antiguo mirador de sillón, que cayó víctima de la piqueta en la década de 1970. Y haciendo esquina con la calle Antonia Díaz se encontraba la casa-palacio de los marqueses de Dos-Hermanas, de la que ya hemos tenido ocasión de hablar en un artículo anterior. Por último, en el n.º 80 existió a fines del XIX una señorial casa, propiedad del que fuera alcalde Antonio Valera Martín [1891-1895], y cuya construcción fue motivo de gran escándalo en aquellas fechas.

En la sesión de 29 de julio de 1910, el regidor síndico Fernando Casanovas presentó una moción fechada en ese día, en la que propone la colocación de una placa al inicio de la calle Reina Victoria en conmemoración de las obras de adoquinado y, a la vez, como muestra de agradecimiento hacia el alcalde Caro Lázaro, que es el que llevó la iniciativa en ese proyecto. Casanovas, incluso, estaba dispuesto a sufragar la placa en el caso de que en el presupuesto no hubiera dinero para ello. Ante tal moción, Federico Caro agradeció el gesto de Casanovas, mientras que el líder de los conservadores nazarenos, Hidalgo Oliva, y el resto de capitulares se mostraron conformes con la colocación de la placa. La placa fue, finalmente, colocada en los primeros días del mes de octubre de 1910, acordándose en sesión de 19 de ese mes pagar a Miguel González la cantidad de 88,25 pesetas por la placa y su colocación.

Muy poco tiempo después, el 26 de agosto de 1911 se inauguró en el n.º 21 de esta calle la primera Oficina de Telégrafos de la villa (hasta entonces, para enviar o recibir telegramas había que dirigirse a la estación de ferrocarril, donde existía el único telégrafo de Dos-Hermanas), que años después quedó ubicada en el n.º 42 de esta misma vía. No sería éste el último cambio de sede, pues en 1930 pasó al número 7. Por otra parte, en 1915 el Ayuntamiento acordó instalar el Juzgado Municipal en la casa n.º 74, aunque en 1918 volvió a los altos de las casas consistoriales.

Callejero histórico: La calle del Canónigo (y II)

Siguió siendo en el siglo XX una vía muy concurrida, tanto por carruajes y transeúntes como por las distintas hermandades de la villa. De esta forma, en muchas ocasiones formó parte del itinerario de las procesiones de las hermandades de Semana Santa, del Corpus Christi, de la Patrona Santa Ana y también de la popular romería de Nuestra Señora de Valme.

Para finalizar, desde los inicios de la pasada centuria la calle del Canónigo siempre ha estado adoquinada, primero sólo un tramo y, más tarde, toda la calle. Sin embargo, hace unos años se decidió asfaltar el tramo comprendido desde la plaza del Arenal hasta los Cuatro Cantillos, irónicamente la parte que fue adoquina en 1910, por lo que se dejó sin ‘significado’ la placa de mármol que se colocó para conmemorar lo que en su momento fue considerado como una verdadera gesta.

Foto del mes

Traemos a esta sección esta simpática instantánea de Blanca Pérez Tinao, que podría fecharse en torno a 1910. En ella vemos al rico hacendado nazareno José Gómez Martín (que llegaría a ser alcalde en el período de 1923-1926) posando junto a uno de sus caballos. No sabemos con precisión dónde fue tomada la fotografía, pero todo hace apuntar que se trata de la hacienda de las Botijas, situada en el número 24 de la calle hoy denominada El Ejido y a principios del siglo XX llamada Leguina Vidal. El inmueble fue adquirido en 1897 por Gómez Martín y sería demolido en la década de 1970. Al fondo se puede apreciar un curioso palomar, un elemento muy común en las haciendas andaluzas.

1910. rico hacendado nazareno José Gómez Martín

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