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1875-1931. Dos-Hermanas, retiro de militares

Poco a poco va siendo conocido el papel que jugó Dos-Hermanas en el último tercio del siglo XIX y principios de la siguiente centuria, como lugar de descanso y de retiro de las clases pudientes de la capital hispalense.

El clima benigno y la cercanía a Sevilla (sobre todo gracias al ferrocarril) hicieron de Dos-Hermanas el lugar idóneo donde descansar. Aristócratas, empresarios, políticos e ingenieros sevillanos y forasteros fijaron su residencia temporal en nuestra villa. Pero no fueron los únicos. Numerosos militares vieron en Dos-Hermanas el sitio perfecto donde descansar tras sus largas trayectorias y años de servicio. Nombremos algunos de ellos.

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El primer militar del que tenemos noticias que fijó su retiro en nuestra localidad fue Francisco de la Torre Vallejo, natural de Haro (La Rioja). Vivió con su esposa María Jiménez en el n.º 36 de la calle Real de Sevilla, falleciendo en esa casa el 27 de octubre de 1889. Más importante fue Tomás Gómez de Lesaca, coronel de Infantería. Casado con Dolores García Jiménez, era padre del torero Juan Gómez de Lesaca García (1867-1896), de Dolores, Tomás y de Josefa Gómez de Lesaca García, esposa del que fuera alcalde de Dos-Hermanas Federico Caro y madre del también alcalde nazareno Juan Antonio Carazo.

Don Tomás participó en la Guerra de Marruecos de 1859-1860, resultando herido en la batalla de Wad-Ras (1860). Tiempo después (en 1881), fue nombrado gobernador militar de Jaén, y hacia 1891 terminó estableciéndose en Dos-Hermanas, concretamente en el n.º 1 de la calle El Ejido. Allí falleció el 16 de julio de 1892 a consecuencia de la tuberculosis.

No menos importante fue José Julián de la Lastra y Díaz Lavandero, V marqués de Torrenueva [1847-1899], teniente coronel de Artillería, gobernador civil de Canarias y de la provincia de Camarines (Filipinas), senador del Reino por la provincia de Almería (1884-1885; 1885-1886) y caballero de la Orden de San Hermenegildo. Este sevillano fijó su residencia hacia 1897 en la huerta ‘del Rey’ (también denominada de ‘San Agustín’), donde falleció el 14 de mayo de 1899 a consecuencia de una anemia cerebral.

Más conocido es, gracias al artículo que le dedicamos en la Revista de Feria de 2016, el marino gaditano Camilo Carlier Romero (1837-1916), que residió entre 1898 y 1916 en el n.º 25 de la calle Real. Por cierto, aún sigue en pie su casa, cuya fachada mantiene casi intacta sus trazas originales.

1875-1931. Dos-Hermanas, retiro de militares

En la huerta de ‘la Fortuna’ (más tarde rebautizada como huerta de ‘Nuestra Señora del Reposo’), que aún se conserva, vivió entre 1897 y 1899 Fernando Carnevali y de Medina (1846-1905), marino que participó, formando parte de las filas carlistas, en la III Guerra carlista [1872-1876]. En el sitio de Guetaria obtuvo del pretendiente Carlos VII la cruz de San Fernando, marchando al exilio al finalizar aquella contienda. Vivió en Cannes y en Niza, donde nacieron siete de los nueve hijos que tuvo con su esposa María del Pilar Imaz Gorostiaga. Uno de sus hijos, José Antonio Carnevali e Imaz, falleció en la citada huerta nazarena a los nueve años en 1897.

Asimismo, en 1900 vivían en Dos-Hermanas el teniente coronel de Infantería graduado y capitán retirado de Infantería Bartolomé Morales Núñez, y el militar retirado Matías Sanmillán Serna (1845-1901). Este último era natural de Prádanos de Ojeda (Palencia) y residía con su esposa en la calle Juan de Pozas (actual Real de Utrera), donde falleció el 20 de abril de 1901. Pocos años después, en 1910 tenía su domicilio en el número 8 de la calle Duque de la Victoria (actual Francesa), Juan Sánchez Díaz, militar retirado sevillano de 70 años.

Vivía aquí con su esposa, Beatriz Fernández Sánchez, que era natural de La Habana. Y en ese mismo año, en el número 20 de la calle Alcoba encontramos a Julián Alía Alonso, otro militar retirado, natural, en este caso, de la localidad toledana de Escalonilla. Aquí vivía con su mujer, Carmen Aguilar Martínez, y una sirvienta nacida en Coria del Río. Finalmente, en septiembre de 1914 fallecería en su domicilio de la calle Purísima Concepción el comandante retirado Tomás Amador Blanco, de origen ceutí.

Y no sólo encontramos militares, también hubo guardias civiles que, tras su ansiado retiro, eligieron Dos-Hermanas para vivir. Fueron los casos de José de Cos Terrero, Manuel Husón Alanís y José del Valle Hernández.

Sirvan estas líneas para conocer un poco más esta faceta de Dos-Hermanas, «el Versalles de Sevilla» en palabras del gobernador civil Antonio Guerola.

1875-1931. Dos-Hermanas, retiro de militares

La Quinta de San Agustín o Huerta del Rey
Entre la vía férrea y la calle Nuestra Señora del Carmen (antiguo Caminillo Real), se alzó hasta finales del s. XX una frondosa y apacible huerta llamada oficialmente ‘Quinta de San Agustín’, aunque era conocida en el pueblo como ‘del Rey’, sin que sepamos a ciencia cierta el por qué. Mandada construir en 1879 por el militar Agustín Camiña (de ahí su nombre oficial), de la finca eran destacables sus recoletos jardines presididos por una sencilla fuente circular, su noria, la amplia alberca y, sobre todo, su naranjal, que producían naranjas amargas de gran calidad, siendo exportadas a Inglaterra. El caserío principal (de dos plantas), en cambio, poseía unas líneas modestas, nada reseñables.
En este lugar tan tranquilo e idílico fijó su residencia en torno a 1897, como ya hemos dicho, el marqués de Torrenueva, hasta su fallecimiento en 1899. Y, muy poco después, en diciembre de ese mismo año, se establecieron en esta huerta los primeros amigonianos (terciarios capuchinos) hasta que pasaron a su actual ubicación en la colonia de ‘San Hermenegildo’. Allí instalarían en febrero de 1900 un oratorio, siguiendo el estilo salesiano, reuniendo los domingos y días de fiesta a multitud de niños de la localidad.

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